miércoles, 30 de noviembre de 2022

Conmemoración y actualidad de la visita de monseñor Martí (1772-2022), Horacio Biord Castillo

 

XVI ENCUENTRO DE CRONISTAS E HISTORIADORES DE VENEZUELA EN CALABOZO

Organizado por el Grupo de Historia Regional y Local “Efraín Hurtado” y el Ateneo de Calabozo

Calabozo (estado Guárico), octubre, 2022

 

Conmemoración y actualidad de la visita de monseñor Martí
(1772-2022)

 

Horacio Biord Castillo*

 

En 2022 se cumplen 250 años del inicio de la Visita Apostólica de monseñor Mariano Martí a su extensa diócesis de Caracas, iniciada en lo que hoy es territorio de la diócesis de La Guaira. Las conmemoraciones de eventos importantes y extraordinarios deben enmarcarse en la línea de revisar el pasado. El examen del pasado y la reflexión sobre sus implicaciones son recursos cognoscitivos de gran valor para entendernos colectivamente.

Mariano Martí y Estadella nació en Brafim (en la catalana provincia de Tarragona, España) el 24 de diciembre de 1721. Estudio en la Real y Pontificia Universidad de Cervera, donde se doctoró en derecho civil y canónico en 1748. Se sabe que fue ordenado como subdiácono en 1743 y de sacerdote en 1749. Doce años después, en 1761, sería nombrado obispo de San Juan de Puerto Rico y sus anejos ultramarinos que comprendían las islas de Margarita y Trinidad, la provincia de la Nueva Andalucía y la Nueva Barcelona y la Guayana. Recibió la consagración episcopal en La Guaira el 17 de enero de 1762 de manos de monseñor Francisco Antonio Diez Madroñero, obispo de Caracas, y a quien luego sustituiría en el cargo.

En Puerto Rico y Caracas se destacó por sus actuaciones a favor de los más olvidados y despreciados. En 1763 inició la visita de su diócesis. Primero recorrió la isla de Puerto Rico y luego Cumaná (1764-1768), Barcelona (1765), Margarita (1766), Trinidad (1766) y Guayana (1766-1767). En 1769 fue nombrado obispo de Caracas y tomó posesión en enero de 1770. En 1772 emprende por espacio de 12 años la visita de la diócesis. Tanto en Puerto Rico como en Caracas le tocó enfrentar largos pleitos y diferencias con autoridades españolas e incluso de la propia iglesia. Murió en Caracas el 20 de febrero de 1792.[1]

De su larga visita a la Diócesis de Caracas dejó un extenso testimonio, cuya versión hasta ahora más amplia es la publicada parcialmente en seis volúmenes por la Academia Nacional de la Historia (Martí 1998). Los testimonios de esa visita tienen una gran importancia no solo eclesiástica sino social (Biord Castillo 2007). Ofrecen un extraordinario retrato, si se quiere multidimensional de la Venezuela del último cuarto del siglo XVIII (Biord). Lamentablemente no se han conservado o no conocemos hasta el momento los testimonios sobre la visita a los anejos ultramarinos de Puerto Rico, es decir el Oriente de Venezuela y la Guayana, Margarita y Trinidad. Seguramente serían un extraordinario conjunto de documentos sobre la situación de esas regiones en la segunda mitad del siglo XVIII que pudiéramos contrastar con otros documentos, como la visita a los pueblos de indios ordenada para la Provincia de la Nueva Andalucía y la Nueva Barcelona por la Real Audiencia de Cumaná y que llevó a cabo el oidor decano de dicha Audiencia, don Luis de Chávez y Mendoza, entre 1782 y 1784 (Laserna Gaitán 1993; Pérez Ramírez 1946).

La documentación derivada de la visita a la diócesis de Caracas es de una gran riqueza e importancia. Sin duda, constituye una de las principales fuentes para conocer la situación de la actual Venezuela en ese momento, precisamente cuando tras la creación de la Capitanía General de Venezuela en 1777 se van erigiendo diversas instituciones que luego, en el siglo XIX, facilitarán la unificación de las provincias y la declaración de independencia en julio de 1811 (Morón 1977).

Imaginemos por un momento lo que significaba visitar la diócesis de Caracas entre 1772 y 1784. Las comunicaciones debían hacerse a lomo de bestias (caballos o mulas), a pie o en embarcaciones para cruzar los ríos o hacer navegación de cabotaje sin distanciarse mucho de la costa. Martí visitaría el centro del país, los llanos y el occidente, es decir lo que hoy son los estados Miranda, La Guaira o Vargas, Aragua, Guárico, Carabobo, Cojedes, Portuguesa, Apure, Barinas, Lara, Yaracuy y Falcón.

Martí llegaba a cada pueblo y hablaba con el sacerdote y las personas principales. Se interesaba por la vida social, los pobladores y su situación, por la iglesia y sus propiedades, el estado de los templos, por los enseres y el ajuar, por las imágenes y las celebraciones religiosas, el cumplimiento de las normas y la vida religiosa, en general. Aporta por igual datos cualitativos y cuantitativos. Estos últimos, por provenir de una época preestadística, son de gran relevancia.

En algunos pueblos la gente se queja de los curas; en otros el obispo se entera de quiénes viven sin haberse casado, de los escándalos públicos, de las actividades económicas, del patrón de asentamiento, de cómo los indígenas preferían vivir más en sus conucos que en los pueblos. El obispo proporciona igualmente datos sobre los cultos más importantes y las fiestas que eran celebradas.

Volver los ojos a la obra de Martí es, como hemos dicho, repasar la historia lejana que nos puede ayudar a entendernos y a fortalecer nuestros proyectos de futuro.

Veamos algunos ejemplos. En Naiguatá (estado La Guaira), desde hace muchos años, la gente venera una advocación mariana llamada Virgen de Coromoto. Por tradición se sabía que era muy antigua; pero la documentación disponible solo se remontaba a mediados del siglo XIX. Gracias a las investigaciones llevadas a cabo por un equipo que me tocó coordinar,[2] entre las que descuella muy especialmente el trabajo de Marielena Mestas Pérez (2021), se pudo concretar en un documento de la visita de Martí a ese pueblo en 1772 que ya se veneraba a la Virgen aparecida en una piedrecilla a un indio de nombre Coromoto.[3] Ahora los naiguatareños no solo han precisado los orígenes de su hermosa devoción, sino que gracias a mirar y reevaluar el pasado pueden estar no solo orgullosos de esa advocación que se manifestó en la comunidad, en un riachuelo no muy lejos del mar, sino que la veneración plurisecular a la Virgen de Coromoto de Naiguatá es un elemento muy antiguo aglutinador de la identidad local y regional.[4]

En otras regiones, Martí escuchó las preocupaciones y motivos de los feligreses y tomó las medidas que consideró pertinente. Por ejemplo, en San Antonio de Los Altos (actual estado Miranda) creó el 21 de abril de 1783 una nueva parroquia, deslindándola de la vecina de San Diego de Los Altos, porque los vecinos atestiguaban que al cura de San Diego se le hacía muy difícil atender los dos pueblos. Por ello con frecuencia los habitante de San Antonio se veían privados de los sacramentos o no podían cumplir con sus obligaciones, además de que los moribundos no recibían la atención espiritual y los entierros se hacían sin presencia del sacerdote.

En los pueblos de Petare, Baruta, Maiquetía y Carayaca, por ejemplo, Martí documenta la forma de enseñar la doctrina a los jóvenes indígenas. Muy de mañana, en torno a las seis horas, se reunían a escuchar las explicaciones del cura doctrinero. Al final de la tarde se volvían a congregar y rezaban alguna oración (Martí 1998 I: 4-10). Esto coincide con la forma como se hacía la evangelización en las misiones jesuíticas del Orinoco también a mediados del siglo XVIII.[5] Como se ve, la evangelización implicaba la castellanización o hispanización  y el cambio social compulsivos.

Martí escucha y anota en el libro personal las muchas denuncias que recibe sobre prácticas indecorosas, especialmente las uniones concubinarias, adúlteras y poligámicas, así como las prohibidas entre parientes cercanos, todo lo cual preocupa el celo pastoral del obispo.

Entre otros aspectos, también se preocupa por el excesivo consumo de guarapo o licores de fabricación artesanal en las poblaciones visitadas. Por ejemplo, en Maiquetía apunta: "Quando entró este Cura acá había quatrocientos indios, y casi todos han muerto desde que se introdujo el guarapo, que lo introduxo un francés el año de 1741, que vivía acá. Desde entonces se empezó a estender el guarapo, y con pretexto de ser ésta una bebida provincial (la qual se compone de azúcar de papelón y agua, y ahora le mesclan otras cosas como cabos de fumasos, pedazos de hierro, con lo que haze agrio y muy fuerte y destempla los estómagos y emborracha mucho, y por un corto precio tan grande cantidad de esta bevida) informaron al Rey, creo que unos diez y ocho años, en tiempo del señor Ricardos, y esta renta o privativa de vender guarapo la consignó el Rey al Hospital de San Lázaro de Caracas, que es quantiosa, y si no se quita acabará del todos a los indios y tiene perdida la tropa y otros españoles, y los indios se emborrachan mucho y se destruyen con esta Bevida" (Martí 1998 I: 8).

También Martí se preocupa por hacer precisiones etnográficas y toponímicas. Por ejemplo, señala en el actual estado Yaracuy que "Aunque este Cura dixo que este pueblo se llamava Urachiche y no hora Orachiche y que él assí lo escrito, pero de los libros antiguos se averiguado que es Orachiche y no Urachiche. No se sabe que hasta ahora haya algún Obispo visitado este pueblo" (Martí 1998 II: 397).

De igual manera allí hace una descripción de los cultivos y actividades productivas y se preocupa por la situación de los indios. Corrobora que no tienen asignada la legua de tierra que les ha sido reconocida por la Corona y que no poseen suficiente espacio para sus actividades productivas. Asimismo señala que no hablan el idioma indígena y que se presumen que sean caquetíos, aunque, diríamos hoy, la memoria colectiva se ha fragmentado y han olvidado el nombre étnico o etnónimo (Martí 1998 II: 396).

Por supuesto, tema central de la Visita son los aspectos eclesiásticos, el cumplimiento de las normas, el estado de los templos y el inventario de cada uno, las rentas de la iglesia, la buena conducta de los clérigos, la celebración de los oficios, la existencia de oratorios, la participación de los fieles.

La conmemoración de los 250 años del inicio de la Visita pastoral del obispo Martí a su amplia diócesis constituye una excelente ocasión para analizar ese pasado lejano que, sin embargo, nos fundamenta y da forma. Revisar el pasado nos ayuda a entendernos mejor. Permítanme señalar algunos aspectos importantes de esta visita:

1)               El carácter de fuente informativa que tanto para la historia social como para la historia eclesiástica propiamente dicha tiene la documentación derivada de las actuaciones del obispo Martí. Se trata de un amplio repositorio bibliográfico de datos esenciales para la historia venezolana.

2)               El retrato que hace Martí de la sociedad venezolana del último cuarto del siglo XVIII nos muestra su cotidianidad, sus fortalezas y debilidades, la responsabilidad de la Iglesia y sus contribuciones al bienestar social aun con sus errores y omisiones.

3)               La diversidad venezolana que hoy sigue vigente, aunque arropada por décadas de ideologías dominantes que privilegiaban una pretendida y ramplona unicidad cultural, tiene profundas raíces sociohistóricas, cuyo conocimiento y comprensión son fundamentales para atender las necesidades del presente y los retos del futuro.

4)               Para la Iglesia católica, como institución comprometida con la gente y sus necesidades concretas, tanto espirituales como materiales, la obra de Martí no solo documenta la forma como la Iglesia quiso en un momento histórico determinado atender sus responsabilidades, sino que también puede servir de inspiración y advertencia: inspiración para continuar lo loable y digno de tenerse como ejemplo y de advertencia para evitar lo que con la perspectiva actual consideraríamos desatinado y las propias desviaciones que el obispo señala y condena.

Conmemorar los 250 años de Martí es, ante todo, vernos nosotros mismos en perspectiva, nuestro territorio, nuestros centros poblados, nuestras gentes y sus culturas o sea nuestros antepasados y antecesores y sus modos de vida, que de alguna manera, aunque transformados, continuamos nosotros.

Celebrar a Martí es recordar que nuestra presencia no es fortuita en esta tierra ni está amenazada por meras coyunturas temporales aunque ciertamente haya vientos de cambio en el mundo. La mejor manera de vivir las transiciones es aferrándose a la fuerza de la tradición como venero de significados, símbolos y usos que pueden servir de hilos conductores especialmente en momentos de confusión, borrascas e inseguridad.

Referencias

Biord, Horacio. 2007. Relevancia etnohistórica de las Visitas Pastorales: el obispo Martí y los aborígenes de la región centro-norte de Venezuela en la segunda mitad del siglo XVIII. En Baltazar E. Porras Cardozo; Ana Hilda Duque; Niria Rosa Suárez y Raquel Morales Soto (eds.): El patrimonio eclesiástico venezolano. Pasado y futuro. 3 vols. Mérida: Fundación Archivo Arquidiocesano de Mérida, Universidad Católica Andrés Bello, Konrad Adenauer Stiftung, tomo 2, pp. [89]-100.

Biord Castillo, Horacio. 2018 a. La Virgen de Naiguatá en el IVIC. En el periódico digital Reporte Católico Laico (http://reportecatolicolaico.com/2018/06/la-virgen-de-naiguata-en-el-ivic/).

Biord Castillo, Horacio. 2018 b. Un taller para acercarse a la Virgen de Naiguatá. En el periódico digital Reporte Católico Laico (http://reportecatolicolaico.com/2018/08/un-taller-para-acercarse-a-la-virgen-de-naiguata/).

Biord Castillo, Horacio. 2018 c. La Coromoto y la Virgen del Valle: celebraciones marianas en Naiguatá en septiembre de 2018 Reporte Católico Laico En el periódico digital Reporte Católico Laico (http://reportecatolicolaico.com/2018/09/la-coromoto-y-la-virgen-del-valle-celebraciones-marianas-en-naiguata-en-septiembre-de-2018/).

Gilij, Felipe Salvador 1965 [1780-1784]. Ensayo de historia americana o sea historia natural, civil y sacra de los reinos y de las provincias españolas de Tierra Firme en la América Meridional. 3 vols. [correspondientes a los tres primeros de la edición original de la obra]. Caracas: Academia Nacional de la Historia (Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, Serie Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela, I: 71; II: 72; III: 73).

Laserna Gaitán, Antonio Ignacio. 1993. Tierra, gobierno local y actividad misionera en la comunidad indígena del Oriente venezolano: la Visita a la Provincia de Cumaná de don Luis de Chávez y Mendoza (1783-184). Caracas: Academia Nacional de la Historia (Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, Serie Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela, 219).

Martí, Mariano. 1998 [1771-1784]. Documentos relativos a su visita pastoral de la diócesis de Caracas 1771-1784. 7 vols. Caracas: Academia Nacional de la Historia (Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, Serie Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela, I (Libro personal): 95; II (Libro personal): 96; III (Inventarios): 97; IV (Inventarios): 98; V (Providencias): 99; VI (Compendio): 100; VII (Compendio): 101).

Mestas Pérez, Marielena. La Virgen de Coromoto de Naiguatá. Más de 250 años de devoción. Caracas: Diócesis de La Guaira.

Morón, Guillermo. 1977. El proceso de integración de Venezuela, 1776-1793. Caracas: Academia Nacional de la Historia (Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, serie El Libro Menor, 3).

Pérez Ramírez, César (comp.). 1946. Documentos para la historia colonial de Venezuela. Mensura y descripción de los pueblos de indios situados en las provincias de Nueva Andalucía y Nueva Barcelona realizadas por orden del Rey don Carlos Tercero por el oidor decano de la Real Audiencia de Santo Domingo don Luis de Chávez y Mendoza. 1782-1784. Caracas: Crisol (Publicaciones de la Comisión Preparatoria de la IV Asamblea General del Instituto Panamericano de Geografía e Historia).

 

 



* Laboratorio de Etnohistoria y Oralidad. Centro de Antropología. Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas. Dirección electrónica: hbiord@gmail.com

[1] Los datos biográficos de monseñor Martí están tomados de la biografía incluida en el Diccionario de historia de Venezuela de la Fundación Polar y del trabajo de fray Lino Gómez Canedo “Introducción general” a los documentos de la Visita, publicada originalmente en 1969 (Martí 1998 I: [ix]- cxi).

[2] Ver Biord Castillo (2018 a, b, c).

[3] Ese documento permanecía inédito en el archivo Arquidiocesano de Caracas y fue transcrito y publicado por Mestas (2021: [93]-104).

[4] De igual manera, la identificación de los rasgos iconográficos es un elemento importante para afianzar la identidad de esta manifestación religiosa y deslindarla de la homónima de Guanare.

[5] El misionero jesuita Felipe Salvador Gilij (1965 III) documenta en su obra Ensayo de historia americana tales prácticas.

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