miércoles, 26 de octubre de 2022

Manuel Fernando de Bermúdez de Luna, sus orígenes, Autor: Luis Eduardo Viso González

 

«El texto que se presenta forma parte del Libro Fundadores y Primeros Moradores de La Villa de Todos Los Santos de Calabozo, inédito. Autor: Luis Eduardo Viso González».

Al noroeste de España en las riberas del Río Duero, muy cercano a Valladolid se encuentra un abandonado pueblo  medieval Villacreces, perteneciente a la comunidad de Castilla y León. En la sexta década del siglo XVI en ese lejano lugar nace un hombre muy humilde, emprendedor y con aspiraciones de cambiar las limitaciones que para entonces adolecía la región; en el último tercio de esa centuria no duda en emprender viaje a la tierra de gracia y se avecinda en la ciudad de Mariana de Caracas, nos referimos a Don Hernando Bermudo de Villacreses[1] quien adorno su gracia con el nombre del pueblo que le vió nacer, ya radicado en la recién fundada ciudad de Santiago de León de Caracas se dedica al comercio, con sus ahorros compra varios solares citadinos e inicia una fundación de ganado mayor en el Valle de Juan Jorge[2]. El año de  1594 para legalizar la posesión de sus bienes ocurre al Escribano Público Diego Osorio, otorga documento donde solicita al  Gobernador y Capitán General Fernando Ruiz de Ahumada le confirmen las  propiedades. En el afirma:

«tengo  unas poquitas vacas, hasta una docena, y voy haciendo un hatillo para sustento de mi casa, mujer e hijos»[3].

El primer día del mes de junio mil y quinientos y noventa y cuatro años  el Gobernador, se pronuncia confirma las propiedades poniendo algunas condiciones en el uso de las tierras de pasto del Valle de Juan Jorge,  lugar donde más tarde se fundaría el pueblo de Macarao.

Los Bermúdez calaboceños son descendiente directos de  Don Hernando Bermudo y de su esposa Isabel de Villacreses, veamos sus orígenes:

Don Hernando Bermudo contrajo nupcias el 8 de febrero 1588 en la Iglesia Catedral de Caracas, con Isabel una india al servicio de don Lorenzo Martínez, luego del connubio los caraqueños de la época  le asignaron  a Isabel la gracia «de Villacreses» y en adelante seria nombrada como Isabel de Villacreses, sus hijos mestizos fueron entre otros Salvador Bermudo de Villacreses nacido en 1591 en Caracas, en cuya Iglesia Catedral fue bautizado el 16 de agosto 1591, contrajo matrimonio en la misma con Juana de Castro, fueron padres entre otros hijos de Juan Esteban Bermudo de Villacreses y Castro nacido en 1658 en Caracas, bautizado el 30 de septiembre 1658 en la  Catedral de Caracas, donde casó el 23 de abril 1680 con Victoria María de Antequera y Martínez, hija legitima de  Nicolás de Antequera e Inés Martínez, fruto de esta unión fue Juan Francisco Bermúdez de Villacreces y Antequera, nacido en 1681 en Caracas, bautizado el 28 de abril 1681 en  el templo mayor capitalino donde casó el 27 de julio 1704 con Josepha de Luna y Alarcón, hija legitima del madrileño  Manuel de Luna y Alarcón y  Sebastiana Vázquez de Burgos, quienes también fueron padres de doña  Bernabela Antonia de Luna y Alarcon, casada el 1 de julio de 1703 en la Catedral de Caracas con Juan Ponce de León y Espinoza de Los Monteros, padres entre otros del capitán Juan Benito Ponce de León y Luna[4] quien fundo familia y se radicó en Parapara.

Fruto de matrimonio de  Don Juan Francisco Bermúdez de Villacreces y doña  Josepha de Luna y Alarcón fue el primer Bermúdez en avecindarse en la Villa de Todos los Santos de Calabozo, don Manuel Fernando de Bermúdez de Luna nació en 1703 en Caracas, bautizado el 18 de noviembre 1703 en su Iglesia Catedral. Procedente de la  Villa de San Luis de Cura, se avecinda en Calabozo viene en compañía  de su suegro el Capitán Joseph de Vera Moxica y de un hermano  de éste Juan de Vera Moxica:

«Don Joseph de Vera y Moxica, tenía un sitio de hato en el morichal, que había  comprado a su compadre Capitán Joseph Gómez de Acevedo, no tenía título, por lo que solicita al justicia Mayor le dé la posesión jurídica y a la vez le concedan otros dos sitios de hato, uno en el cerrito de las Yeguas, en el sitio llamado Corralito, a su yerno Manuel Fernando de Bermudo y el otro en la Aguada de San Antonio, para su hermano Juan de Vera Moxica»[5].

 

Todo lo solicitado les fue concedido, poco después  Manuel Fernando de Bermudo o   Bermúdez, solicita le concedan un solar en la Villa:

«en la esquina que linda con dicho mi suegro, que queda a la vanda del naciente en la calle que mira a la plaza de esta dicha Villa, hacía la parte del Norte……[6]. 

 

Los Capuchinos  tenían muchos problemas y situaciones  que resolver y Fray Salvador de Cádiz delega la defensa de los intereses del pueblo en Don Fernando Bermúdez debido a que el defensor natural el Justicia Mayor Álvarez de Santiago había  sido recusado por los vecinos. Las gestiones de Bermúdez no fueron exitosas, su actuación es desestimada por el tribunal por considerarla ilegitima, los calaboceños no pudieron con el poder económico, político y las oscuras manipulaciones de Domínguez de Rojas.

Manuel Fernando de Bermúdez de Luna, casó en tres ocasiones, primeras nupcias hacia  1730 con Margarita Josepha Mugica  hija legítima de Joseph de Vera Moxica y Landaeta y [Josepha Margarita Hurtado], segundas nupcias antes de 1740 con Antonia Adriana Pérez de Oropeza y Mugica hija legítima de Joseph Pérez de Oropeza y Bermudo y Petrona de Vera Moxica y Landaeta, para el año1740 el matrimonio Bermúdez - Pérez de Oropeza residía en el pueblo de Los Santos habían procreado cuatro hijos (Castillo Lara 1996). Doña Antonia Adriana Pérez de Oropeza el 12 de mayo de 1747 fallece en Caracas en el parto de su ultimo hijo; Don Manuel Fernando insiste en el matrimonio y contrae terceras nupcias  el 27 de mayo 1748 en la Iglesia Santa Catalina de Siena de Parapara, con Juana María Apolonia Díaz de Gamarra y Sifontes, ya mencionada, hija legítima del Alférez Joseph Ignacio Regalado Díaz Gamarra y Jiménez de Loaysa y doña Josepha Petrona Sifontes Valdivieso y Valladares Sarmiento. Fruto de los tres connubios de don Manuel Fernando de Bermúdez de Luna fueron:

 

1.1.- Cayetana Bermúdez Mugica, casada con Andrés Antonio Gallardo, padres de:

1.1.1.- Catalina de La Concepción Gallardo y Bermúdez,  Casada el 24 de octubre 1792 en la Iglesia de Todos los Santos de Calabozo, con Joseph Valentín Quintana y Hurtado de Mendoza, hijo de Lorenzo Francisco Quintana y Salazar y Bárbara Lucia Hurtado de Mendoza y Flores, padres de: Joseph Domingo de la Encarnación, Joseph Basilio de Jesús, María y  Josefa Gertrudis Quintana y Gallardo, nacidos entre 1797 y 1805 en  Calabozo.

1.1.2.- José Félix Gallardo y Bermúdez casado el 1 de junio 1793 en la Iglesia de Todos Los Santos, con María Isabel González y Fernández, hija de Manuel González y María Felipa Fernández.

1.1.3.- Andrés Antonio Gallardo y Bermúdez casado el 20 de marzo 1794 en la  Iglesia de Todos Los Santos, con María Eduarda Hurtado de Mendoza y Quintana, hija de Santiago Joseph Hurtado de Mendoza y Múgica e Isabel del Carmen Quintana y Hurtado de Mendoza.

1.2.-  Juana Josepha Bermúdez y Oropeza, nacida en Calabozo, casada el 30 de junio 1763 en la Iglesia de Todos Los Santos, con Juan de La Encarnación Cuevas Carrasquero, hijo de José Valerio Cuevas y Francisca Venancia Carrasquero, quienes para 1740 estaban avecindados en Calabozo.

1.3.-  Francisco Bermúdez y Oropeza, nació en Caracas, falleció el 8 de mayo 1747 en  Caracas, pocos días después de fallecer su madre en el parto.

1.4.-  María Escolástica Bermúdez y Díaz de Gamarra, nacida en Calabozo, vecina de Camaguán casó en dos ocasiones, primeras nupcias el 16 de noviembre 1768 en la Iglesia de Todos los Santos de Calabozo, con Juan Antonio Alvarez y Silva, hijo legítimo de don  Francisco Alvarez Gómez y de doña Margarita de Silva y Ruiz y segundas nupcias con Manuel  Simón de Silva, vinculado en segundo y tercer grado de consanguinidad con el difunto marido de doña Escolástica; para contraer matrimonio tuvieron que solicitar dispensa por los impedimentos de los parentescos de segundo con tercer grado de afinidad y copula licita. En la dispensa se puede leer:

«Don Manuel Simón de Silva del vecindario de la Vicaría de Calabozo con el más profundo respeto y sumisión hace presente a la S. Y. Qué ha deliberado contraer matrimonio con Doña Escolástica Bermúdez del propio vecindario con la cual se halla ligado en segundo con tercer grado de afinidad por ser viuda de Don Francisco Antonio Álvarez con quién se hallaba en el mismo grado de consanguinidad según se acredita de las informaciones e informe del Vicario foráneo que con la debida solemnidad presenta y como quiera que no puede llevarse a efecto sin proceder a las correspondientes dispensaciones del impedimento que interviene desde luego ocurró a la notoria piedad de Vuestra Santa Iglesia para que se digne en atención a ser ambos contrayentes pobres y aquella viuda con hijos menores sin tener el que súplica otro caudal que su trabajo personal, concederles la dispensa. Por presentada la información que se expresa y vista en intenciones a las causas que de ella resultan justificadas, y mando de las facultades qué en once de septiembre de mil setecientos ochenta y nueve, nos concedió por veinte años N. M. S. P. Pio Papa VI: dispensamos misericordiosamente en el señor a los suplicantes Don Manuel Simón de Silva y Doña María Escolástica Bermúdez vecinos de Calabozo y ella de Camaguán el impedimento con qué están ligados de segundo con tercer grado de afinidad por cópula lícita para qué precedidas las solemnidades dispuestas por el Santo Concilio de Trento y las competentes licencias conforme a la Real Pragmática de matrimonios puedan contraer legalmente el que tienen convenido con tal que dicha Doña María Escolástica Bermúdez no haya sido robada ni que siéndolo esté en poder del raptor y declaramos por legítima la prole Qué es de este matrimonio se recibiere para todo lo cual mandamos se despachan las correspondientes letras en la forma ordinaria dirigidas al Cura de Camaguán. (Fdo.) El Obispo.» [7]

 

Fruto del primer matrimonio de doña María Escolástica Bermúdez y Díaz de Gamarra fueron:

 

1.4.1.▪   Bernabé Alvarez y Bermúdez, casado el 19 de noviembre 1802 en la Iglesia de Todos los Santos de Calabozo, con Josepha de Silva y Mirabal, hija legitima de don Joseph Thomas de Silva y Loreto y de doña María Micaela Mirabal y Delgado.

1.4.2.- María Toribia Alvarez y Bermúdez, casada el 5 de abril 1799 en la Iglesia de Todos Los Santos de Calabozo, con Juan Francisco Pulido y Serrano, natural de Chacao, hoy Estado Miranda, hijo de Francisco Pulido y Juana Lucía Serrano.

1.4.3.- Juana Josefa Laurencia Alvarez y Bermúdez casada con Pedro Pablo Toyssen, vecino de Camaguán, viudo de Angela Maria Camacho y Viarte, esta última hija de Miguel Francisco Camacho y Alvarez, nacido el 14 de abril de 1725 en Villa de Cura, casado con Lucia Viarte y Borja, hija del capitán José Dionisio Viarte Vaiarte y Borja y de Juana Gracia Borjas y León, avecindados en Calabozo desde 1730.

1.1.5.-  Manuel Felipe de la Encarnación Bermúdez y Díaz de Gamarra, casado el 25 de noviembre 1778 en la Iglesia de Todos los Santos de Calabozo, con Josefa Manuela Camacho y Alvarez, hija legitima de don Francisco de la Cruz Camacho y Alvarez y de doña Ana Candelaria Alvarez y Silva, con sucesión:

1.1.5.1.- General Pedro Bermúdez y Camacho, nacido en Calabozo,  casado el 29 de mayo 1819 en la Iglesia San Pablo Apóstol de Caracas, con María Rita de la Encarnación Cousín y Delgado, nacida el 3 de abril 1796 en Calabozo, hija legitima de don Miguel Antonio Cousín Ibáñez y de doña María de La Concepción Sabas Delgado y Silva, En 1829 el General José Antonio Paez  instalado en Calabozo, otorga amplio poder a Bermúdez Camacho para representarlo y defender sus intereses:

 «El 21 de febrero de 1829 concede poder al General Pedro Bermúdez y Camacho para todos los pleitos causas y negocios que al presente tenga y en adelante tuviera en esta ciudad con cualquier persona »[8]

 

El General Pedro Bermúdez y Camacho y María Rita de la Encarnación Cousín y Delgado, fueron padres de:

1.1.5.1.1.- Pedro María Bermúdez Cousín, Abogado, militar y político, nacido en 1825 en Calabozo, fallecido el 29 de diciembre 1875 en Caracas, contrajo nupcias  el 1 de abril 1850 en la Iglesia Catedral de Valencia, con Ninfa Pérez, nacida en Valencia, hija natural de Candelaria Pérez. Sin sucesión, sus restos reposan desde el 30 de diciembre 1875 en el Panteón Nacional. En su biografía publicada por el  Diccionario Biográfico de la Fundación Polar se lee:

«Pedro Bermúdez Cousín, graduado de abogado en la Universidad Central de Venezuela donde fue condiscípulo de Antonio Guzmán Blanco, se desempeñó como profesor en esa casa de estudios y emigró a Cuba durante los años de la Guerra Federal (1859-1863). En 1870, se unió a la Revolución Liberal de Antonio Guzmán Blanco (febrero-abril 1870) de la cual fue secretario general; como tal, representó a Guzmán Blanco ante el Congreso de Plenipotenciarios reunidos en Valencia (del 12 al 15 de Julio de 1870). Encargado del gobierno civil y militar del estado Carabobo (13 de Octubre de 1871), participó en la campaña contra el alzamiento del general Matías Salazar y actuó como secretario del Consejo de Guerra que se le siguió al jefe revolucionario en Tinaquillo (15 de Mayo de 1872). Presidente del estado Carabobo, desde 1873 hasta su muerte, fue considerado a fines de 1875, como un posible candidato para la sucesión presidencial en las elecciones previstas para 1876. Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 30 de diciembre de 1875» [9]

 

Don Adolfo Rodríguez Rodríguez, añade que:

«fue gobernador de hoy Estado Guárico. »

 

1.1.5.1.3.- Josepha Luisa Bermúdez y Camacho, casada en febrero 1803, Iglesia de Todos Los Santos de Calabozo, con Juan Esteban Espinoza y Rodríguez, nacido en Turmero, hijo de  Nicolás Espinoza y Josepha Rodríguez, con sucesión:

1.1.5.3.1.- Josefa María Espinoza y Bermúdez, nacida el 25 de noviembre 1805 en Calabozo, bautizada el 9 de diciembre 1805 en la Iglesia de Todos Los Santos.

1.1.5.3.2.- Josefa Antonia Magdalena Espinoza y Bermúdez, nacida el 22 de julio 1807 en Calabozo, bautizada el 28 de julio 1807 en la Iglesia de Todos Los Santos.

1.1.5.3.3.- Josefa Ramona Espinoza y Bermúdez, nacida el 13 de febrero 1810 en Calabozo, bautizada el 21 de febrero 1810 en la Iglesia de Todos Los Santos.

1.1.5.1.3.- Juan Manuel Bermúdez y Camacho, nacido en Calabozo, Alcalde Ordinario de primera elección de Calabozo, por la guerra de independencia emigró a Ortiz, donde murió, casó en dos ocasiones, primeras nupcias hacia 1800 con Josefa Camacho y Álvarez, hija de Francisco de la Cruz Camacho y Álvarez y Ana Candelaria Álvarez y Silva, enviuda y contrae segundas nupcias en 1806 con su prima hermana Josepha Rita Tejada y Camacho, nacida en Calabozo, hija legitima de  Joseph Nicasio del Rosario Tejada y Ramos  y de Josefa Eugenia Camacho y Álvarez. El 14 de abril de 1806, solicitan dispensa por los impedimentos de afinidad y consanguinidad con los que estaban ligados, la dispensa fue solicitada al Cura Rector de la Parroquial de Todos Los Santos Presbítero Dr. don Francisco Roque Diaz, en escrito otorgado ante el Notario Juan José Pernignón de Oramas. El matrimonio no dejo sucesión. Doña Josepha Rita, al enviudar, contrae segundas nupcias el 1 de agosto 1819 en la Iglesia de Todos Los Santos de con Juan Fusté y Garriga, nacido en Reus, Provincia de Tarragona, España, Oficial del Batallón de Húsares de Fernando VII, bajo las ordenes  Juan Juez, Coronel del ejército de su majestad acantonado en Calabozo. Bisabuelos del general Dámaso Alejandro Berenguer Fusté, I Conde de Xauen, nacido el 4 de agosto 1873 en San Juan de Los Remedios, Cuba, Presidente del Consejo de Ministros de la monarquía española,

1.1.5.1.4.-  Presbítero Gervacio Bermúdez y Camacho, Sacerdote Católico y Educador, nacido en Calabozo. En 1827 solicita el Titulo de Capellán de la iglesia Nuestra Señora de la Merced, cuyos feligreses en 1833 quieren se autorice allí un cementerio (Rodriguez, Adolfo,  2004), en el mismo libro Calabozo Siglo XIX, Don Adolfo Rodríguez presenta la situación educativa de Calabozo para 1833 y la gestión docente del Presbítero Gervacio Bermúdez[10] y del boticario Juan Antonio Castellanos:

«El más meridional de los cantones de la Provincia de Caracas contaba entonces con 486 niños menores de 10 años y 286 oscilando entre los 10 y los 16 y apenas dos escuelas de primeras letras, “servidas la primera por el presbítero Gervasio Bermúdez con 50 alumnos y la segunda por el boticario Juan Antonio Castellanos con 31” . El cantón de Calabozo comprendía entonces 10 parroquias: Calabozo, Los Ángeles, La  Santísima Trinidad, El Rastro Camaguán, Guayabal, Guardatinajas, El Sombrero, El Calvario y Barbacoas( Gaceta de Caracas N° Extraordinario 258 del 1/01/1836)

En la escuelita de Bermúdez, los niños Daniel Mendoza, Pedro Bermúdez Couusin nieto este del   del francés que recibió Humboldt, sobrino del preceptor e hijo del ex Jefe Político de Calabozo y encargado general de los asuntos pecuarios del Presidente Páez en el cantón. Premiados ambos en los exámenes de 1834 y presentados también por Pedro, Manuel y Luis Rodríguez, Alejandro Fuste, Andrés Delgado, Pedro Gamarra,  Andrés Armada, Bernardo Domínguez, Quiterio Blanco, Luis y Nepomuceno Camacho Sabas Acosta, Pedro Mejías, Benito Hurtado y Juan Tablante. Donan los premios el juez de Letras abogado José Santiago Rodríguez, con la obra Moral en acción a Daniel y Primeros conocimientos para los niños Francisco Delgado. Dos años antes muere el ex alcalde Sacramento Mendoza, padre de Daniel y el partidor de bienes es dicho Juez. Los concejales que suscriben aquel informe sobre exámenes en 1834 son Ramón Palacio, Jacinto Camacho, Andrés Avelino García, Marcos Silva, José María Hurtado y Juan Francisco Domínguez. Aunque días luego figuran José Lorenzo Llamosas, Luis Rodríguez, D.Padrón y R Pagola. El Jefe Político es el Coronel José Francisco Hurtado.

La escuela de Calabozo era costeada por el ayuntamiento con treinta pesos hasta marzo de 1835 en que el presbítero Bermúdez renunció.

Con respecto a la gestión del Licenciado Rodríguez al frente del Juzgado de Letras de Calabozo recordaba el Coronel J.R. Armas haberlo visto “morigerar aquel cantón y que tuvo el poder de quitar a los cuatreros la costumbre de robar»

(Rodríguez, José Santiago 1976, II,  40) [11]

 

El 15 de abril del año 1835 el Presbítero Gervacio Bermúdez y Camacho es enviado a Puerto Cabello, en sustitución del Cura Párroco de la Iglesia San José de  Puerto Cabello, Presbítero Domingo Fernández de Carantoñas, cargo que ocupa hasta el 13 de noviembre de 1849 cuando es sustituido por el presbítero Dr. Manuel Jacinto Villanueva. Don Adolfo Rodríguez afirma que a don Gervacio lo alcanzo la muerte en enero de 1856 en Puerto Cabello.

 

1.1.6.-   Henrique Bermúdez y Díaz de Gamarra, nacido en Calabozo, casado el 6 de octubre 1773 en la Iglesia de Todos los Santos de Calabozo con Josepha Rafaela Camacho y Alvarez, natural de Calabozo, hija de Francisco de la Cruz Camacho y Alvarez  y Ana Candelaria Alvarez y Silva, con sucesión:

1.1.6.1.- María Sabina Bermúdez y Camacho, nacida en Calabozo, casada el 7 de julio 1800 en la Iglesia Parroquial de Todos Los Santos de Calabozo, con Manuel Antonio Brizuela y del Villar, nacido en San Mateo, Valles de Aragua, hijo de Carlos Brizuela y María Josepha del Villar.

1.1.6.2.-  José Julián Bermúdez y Camacho nacido en Calabozo, casado en dos ocasiones, primeras nupcias el 17 de agosto 1807 Iglesia San Juan Baustista de San Juan de Los Morros, con Josepha Lucia Pagés Espejo, hija legitima de Francisco Xavier Pagés y Bárbara Espejo, para 1816 habían cambiado su domicilio a los Valles del Tuy, al enviudar don José Julián, era vecino de Santa Lucia del Tuy, aspira contraer segundas nupcias en 1816, en Santa Teresa del Tuy con su cuñada Juana del Socorro Pagés Espejo, la dispensa de primer grado de afinidad licita en línea transversal, fue solicitada el 25 de mayo de 1816 y concedida el 16 de junio de 1816, por el Arzobispo Narciso Coll y Pratt, Certificada por   Juan Joseph de Guzmán.

 

1.1.7.- Juana Bermúdez y Díaz de Gamarra, casada con Joseph Antonio Hurtado de Mendoza y Polanco, hijo legítimo de  Joseph Casimiro Hurtado de Mendoza y Cancínes y Juana Petronila Polanco y Pérez (padres también del Prócer calaboceño, Coronel José Francisco Hurtado de Mendoza y Polanco). Los esposos Hurtado de Mendoza  Bermúdez, el año 1814, emigran a Caracas. Con sucesión:

1.1.7.1.▪  Josefa Lorenza del Carmen Hurtado de Mendoza y Bermúdez nacida el 10 de agosto 1808 en Calabozo, bautizada el 10 de agosto 1808 en la Iglesia de Todos Los Santos de Calabozo.

1.1.7.2.▪  Joseph Esteban de Jesús del Carmen Hurtado de Mendoza y Bermúdez nacido el 6 de diciembre 1809 en Calabozo, bautizado el 29 de diciembre 1809 en la Iglesia de Todos los Santos de Calabozo.

1.1.7.3.▪  Luisa Hurtado de Mendoza y Bermúdez nacida hacia 1810 en Calabozo, falleció soltera con  84 años de edad, el 16 de mayo 1894 en Caracas.

1.1.7.4.▪  Joseph Manuel Cayetano de Jesús Hurtado de Mendoza y Bermúdez, nacido el 5 de febrero 1811 en Calabozo, bautizado el 12 de febrero 1811 en la Iglesia de Todos Los Santos de Calabozo.

1.1.7.5.-  Francisca Josepha del Carmen de Jesús Hurtado de Mendoza y Bermúdez, nacida en 1814, bautizada el 17 de octubre de 1814 en la iglesia san Pablo de Caracas y en cuya la fe de bautismo, sus padres  declaran haber emigrado a Caracas.

1.1.8.-  María Rosa Bermúdez y Díaz de Gamarra nacida en Calabozo, casada el 7 de febrero 1785 en la Iglesia de Todos Los Santos de Calabozo, con Raphael Joseph Silva y Delgado, hijo de Domingo Bernardo de Silva y Álvarez y Simona de los Ángeles Delgado y Mirabal, aparentemente sin sucesión.

 

 



[1] Los Bermudo ó Bermúdez de Villacreces son oriundos del pueblo de Villacreces en las riberas del Río Duero, cercanos a Valladolid,  nada tienen que ver con la estirpe de los Próceres Bermúdez Castro y Figuera de Cáceres, quienes son de origen noble, descienden del Señor de la Casa Torre y Paso del Aplazadoiro, Provincia de La Coruña, jurisdicción de Santiago de Compostela.

[2] El Valle de Juan Jorge, recibe su nombre por haber pertenecido a Juan Jorge Quiñones, Conquistador Margariteño,  miembro de la expedición  de Francisco Fajardo,  conquistador mestizo en1569 incursiona en la región nor central de Venezuela. Quiñones fue  fundador de la población de Collado (hoy Caraballeda), Fajardo le concedió  el valle entre  Las Adjuntas y Caracas, al que llamaron El Valle de Juan Jorge. Real Academia de La Historia

[3] Pinto C. Manuel, Los Primeros Vecinos de Caracas, Ediciones Cuatricentenario de Caracas, Talleres Italgrafica  C.A., Caracas 1966. Pág. 74

 [4] El capitán Juan Benito Ponce de León y Luna natural de Caracas, primo hermano de don Manuel Fernando Bermúdez de Luna, se avecindó en Parapara donde casó con doña María Petronila de Requena, al enviudar contrajo segundas nupcias el 22 de julio 1747 en la Iglesia Santa Catalina de Siena de Parapara, con doña  Josepha Petrona Sifontes Valdivieso y Valladares Sarmiento, natural de San Sebastián de Los Reyes, viuda del Alférez Joseph Ignacio Regalado Díaz Gamarra y Jiménez de Loaysa,  padres de Doña Juana María Apolonia Díaz de Gamarra y Sifones, que como veremos más adelante fue la tercera consorte de don Fernando Bermúdez de Luna.

 [5] Ibidem.

[6] Ibidem.

[7] Registros Parroquiales y Diocesanos, Archivo Arquidiocesano de Caracas, Expedientes de 1788-1792.

[8] Rodríguez Rodríguez, Adolfo, año 2007

[9] Diccionario Biográfico de la Fundación Polar, Fuente: Unos Liberales honrados Caracas Imprenta El Porvenir 1867.

[10] El Presbítero Gervacio Bermúdez, en su firma autógrafa escribe Gervasio con “C” y no con “S”.

[11] Rodríguez Rodríguez , Adolfo, 2007.

Conmemoración y actualidad de la visita de monseñor Martí (1772-2022), Autor: Horacio Biord Castillo


Conmemoración y actualidad de la visita de monseñor Martí
(1772-2022)

 

Horacio Biord Castillo*

 

En 2022 se cumplen 250 años del inicio de la Visita Apostólica de monseñor Mariano Martí a su extensa diócesis de Caracas, iniciada en lo que hoy es territorio de la diócesis de La Guaira. Las conmemoraciones de eventos importantes y extraordinarios deben enmarcarse en la línea de revisar el pasado. El examen del pasado y la reflexión sobre sus implicaciones son recursos cognoscitivos de gran valor para entendernos colectivamente.

Mariano Martí y Estadella nació en Brafim (en la catalana provincia de Tarragona, España) el 24 de diciembre de 1721. Estudio en la Real y Pontificia Universidad de Cervera, donde se doctoró en derecho civil y canónico en 1748. Se sabe que fue ordenado como subdiácono en 1743 y de sacerdote en 1749. Doce años después, en 1761, sería nombrado obispo de San Juan de Puerto Rico y sus anejos ultramarinos que comprendían las islas de Margarita y Trinidad, la provincia de la Nueva Andalucía y la Nueva Barcelona y la Guayana. Recibió la consagración episcopal en La Guaira el 17 de enero de 1762 de manos de monseñor Francisco Antonio Diez Madroñero, obispo de Caracas, y a quien luego sustituiría en el cargo.

En Puerto Rico y Caracas se destacó por sus actuaciones a favor de los más olvidados y despreciados. En 1763 inició la visita de su diócesis. Primero recorrió la isla de Puerto Rico y luego Cumaná (1764-1768), Barcelona (1765), Margarita (1766), Trinidad (1766) y Guayana (1766-1767). En 1769 fue nombrado obispo de Caracas y tomó posesión en enero de 1770. En 1772 emprende por espacio de 12 años la visita de la diócesis. Tanto en Puerto Rico como en Caracas le tocó enfrentar largos pleitos y diferencias con autoridades españolas e incluso de la propia iglesia. Murió en Caracas el 20 de febrero de 1792.[1]

De su larga visita a la Diócesis de Caracas dejó un extenso testimonio, cuya versión hasta ahora más amplia es la publicada parcialmente en seis volúmenes por la Academia Nacional de la Historia (Martí 1998). Los testimonios de esa visita tienen una gran importancia no solo eclesiástica sino social (Biord Castillo 2007). Ofrecen un extraordinario retrato, si se quiere multidimensional de la Venezuela del último cuarto del siglo XVIII (Biord). Lamentablemente no se han conservado o no conocemos hasta el momento los testimonios sobre la visita a los anejos ultramarinos de Puerto Rico, es decir el Oriente de Venezuela y la Guayana, Margarita y Trinidad. Seguramente serían un extraordinario conjunto de documentos sobre la situación de esas regiones en la segunda mitad del siglo XVIII que pudiéramos contrastar con otros documentos, como la visita a los pueblos de indios ordenada para la Provincia de la Nueva Andalucía y la Nueva Barcelona por la Real Audiencia de Cumaná y que llevó a cabo el oidor decano de dicha Audiencia, don Luis de Chávez y Mendoza, entre 1782 y 1784 (Laserna Gaitán 1993; Pérez Ramírez 1946).

La documentación derivada de la visita a la diócesis de Caracas es de una gran riqueza e importancia. Sin duda, constituye una de las principales fuentes para conocer la situación de la actual Venezuela en ese momento, precisamente cuando tras la creación de la Capitanía General de Venezuela en 1777 se van erigiendo diversas instituciones que luego, en el siglo XIX, facilitarán la unificación de las provincias y la declaración de independencia en julio de 1811 (Morón 1977).

Imaginemos por un momento lo que significaba visitar la diócesis de Caracas entre 1772 y 1784. Las comunicaciones debían hacerse a lomo de bestias (caballos o mulas), a pie o en embarcaciones para cruzar los ríos o hacer navegación de cabotaje sin distanciarse mucho de la costa. Martí visitaría el centro del país, los llanos y el occidente, es decir lo que hoy son los estados Miranda, La Guaira o Vargas, Aragua, Guárico, Carabobo, Cojedes, Portuguesa, Apure, Barinas, Lara, Yaracuy y Falcón.

Martí llegaba a cada pueblo y hablaba con el sacerdote y las personas principales. Se interesaba por la vida social, los pobladores y su situación, por la iglesia y sus propiedades, el estado de los templos, por los enseres y el ajuar, por las imágenes y las celebraciones religiosas, el cumplimiento de las normas y la vida religiosa, en general. Aporta por igual datos cualitativos y cuantitativos. Estos últimos, por provenir de una época preestadística, son de gran relevancia.

En algunos pueblos la gente se queja de los curas; en otros el obispo se entera de quiénes viven sin haberse casado, de los escándalos públicos, de las actividades económicas, del patrón de asentamiento, de cómo los indígenas preferían vivir más en sus conucos que en los pueblos. El obispo proporciona igualmente datos sobre los cultos más importantes y las fiestas que eran celebradas.

Volver los ojos a la obra de Martí es, como hemos dicho, repasar la historia lejana que nos puede ayudar a entendernos y a fortalecer nuestros proyectos de futuro.

Veamos algunos ejemplos. En Naiguatá (estado La Guaira), desde hace muchos años, la gente venera una advocación mariana llamada Virgen de Coromoto. Por tradición se sabía que era muy antigua; pero la documentación disponible solo se remontaba a mediados del siglo XIX. Gracias a las investigaciones llevadas a cabo por un equipo que me tocó coordinar,[2] entre las que descuella muy especialmente el trabajo de Marielena Mestas Pérez (2021), se pudo concretar en un documento de la visita de Martí a ese pueblo en 1772 que ya se veneraba a la Virgen aparecida en una piedrecilla a un indio de nombre Coromoto.[3] Ahora los naiguatareños no solo han precisado los orígenes de su hermosa devoción, sino que gracias a mirar y reevaluar el pasado pueden estar no solo orgullosos de esa advocación que se manifestó en la comunidad, en un riachuelo no muy lejos del mar, sino que la veneración plurisecular a la Virgen de Coromoto de Naiguatá es un elemento muy antiguo aglutinador de la identidad local y regional.[4]

En otras regiones, Martí escuchó las preocupaciones y motivos de los feligreses y tomó las medidas que consideró pertinente. Por ejemplo, en San Antonio de Los Altos (actual estado Miranda) creó el 21 de abril de 1783 una nueva parroquia, deslindándola de la vecina de San Diego de Los Altos, porque los vecinos atestiguaban que al cura de San Diego se le hacía muy difícil atender los dos pueblos. Por ello con frecuencia los habitante de San Antonio se veían privados de los sacramentos o no podían cumplir con sus obligaciones, además de que los moribundos no recibían la atención espiritual y los entierros se hacían sin presencia del sacerdote.

En los pueblos de Petare, Baruta, Maiquetía y Carayaca, por ejemplo, Martí documenta la forma de enseñar la doctrina a los jóvenes indígenas. Muy de mañana, en torno a las seis horas, se reunían a escuchar las explicaciones del cura doctrinero. Al final de la tarde se volvían a congregar y rezaban alguna oración (Martí 1998 I: 4-10). Esto coincide con la forma como se hacía la evangelización en las misiones jesuíticas del Orinoco también a mediados del siglo XVIII.[5] Como se ve, la evangelización implicaba la castellanización o hispanización  y el cambio social compulsivos.

Martí escucha y anota en el libro personal las muchas denuncias que recibe sobre prácticas indecorosas, especialmente las uniones concubinarias, adúlteras y poligámicas, así como las prohibidas entre parientes cercanos, todo lo cual preocupa el celo pastoral del obispo.

Entre otros aspectos, también se preocupa por el excesivo consumo de guarapo o licores de fabricación artesanal en las poblaciones visitadas. Por ejemplo, en Maiquetía apunta: "Quando entró este Cura acá había quatrocientos indios, y casi todos han muerto desde que se introdujo el guarapo, que lo introduxo un francés el año de 1741, que vivía acá. Desde entonces se empezó a estender el guarapo, y con pretexto de ser ésta una bebida provincial (la qual se compone de azúcar de papelón y agua, y ahora le mesclan otras cosas como cabos de fumasos, pedazos de hierro, con lo que haze agrio y muy fuerte y destempla los estómagos y emborracha mucho, y por un corto precio tan grande cantidad de esta bevida) informaron al Rey, creo que unos diez y ocho años, en tiempo del señor Ricardos, y esta renta o privativa de vender guarapo la consignó el Rey al Hospital de San Lázaro de Caracas, que es quantiosa, y si no se quita acabará del todos a los indios y tiene perdida la tropa y otros españoles, y los indios se emborrachan mucho y se destruyen con esta Bevida" (Martí 1998 I: 8).

También Martí se preocupa por hacer precisiones etnográficas y toponímicas. Por ejemplo, señala en el actual estado Yaracuy que "Aunque este Cura dixo que este pueblo se llamava Urachiche y no hora Orachiche y que él assí lo escrito, pero de los libros antiguos se averiguado que es Orachiche y no Urachiche. No se sabe que hasta ahora haya algún Obispo visitado este pueblo" (Martí 1998 II: 397).

De igual manera allí hace una descripción de los cultivos y actividades productivas y se preocupa por la situación de los indios. Corrobora que no tienen asignada la legua de tierra que les ha sido reconocida por la Corona y que no poseen suficiente espacio para sus actividades productivas. Asimismo señala que no hablan el idioma indígena y que se presumen que sean caquetíos, aunque, diríamos hoy, la memoria colectiva se ha fragmentado y han olvidado el nombre étnico o etnónimo (Martí 1998 II: 396).

Por supuesto, tema central de la Visita son los aspectos eclesiásticos, el cumplimiento de las normas, el estado de los templos y el inventario de cada uno, las rentas de la iglesia, la buena conducta de los clérigos, la celebración de los oficios, la existencia de oratorios, la participación de los fieles.

La conmemoración de los 250 años del inicio de la Visita pastoral del obispo Martí a su amplia diócesis constituye una excelente ocasión para analizar ese pasado lejano que, sin embargo, nos fundamenta y da forma. Revisar el pasado nos ayuda a entendernos mejor. Permítanme señalar algunos aspectos importantes de esta visita:

1)               El carácter de fuente informativa que tanto para la historia social como para la historia eclesiástica propiamente dicha tiene la documentación derivada de las actuaciones del obispo Martí. Se trata de un amplio repositorio bibliográfico de datos esenciales para la historia venezolana.

2)               El retrato que hace Martí de la sociedad venezolana del último cuarto del siglo XVIII nos muestra su cotidianidad, sus fortalezas y debilidades, la responsabilidad de la Iglesia y sus contribuciones al bienestar social aun con sus errores y omisiones.

3)               La diversidad venezolana que hoy sigue vigente, aunque arropada por décadas de ideologías dominantes que privilegiaban una pretendida y ramplona unicidad cultural, tiene profundas raíces sociohistóricas, cuyo conocimiento y comprensión son fundamentales para atender las necesidades del presente y los retos del futuro.

4)               Para la Iglesia católica, como institución comprometida con la gente y sus necesidades concretas, tanto espirituales como materiales, la obra de Martí no solo documenta la forma como la Iglesia quiso en un momento histórico determinado atender sus responsabilidades, sino que también puede servir de inspiración y advertencia: inspiración para continuar lo loable y digno de tenerse como ejemplo y de advertencia para evitar lo que con la perspectiva actual consideraríamos desatinado y las propias desviaciones que el obispo señala y condena.

Conmemorar los 250 años de Martí es, ante todo, vernos nosotros mismos en perspectiva, nuestro territorio, nuestros centros poblados, nuestras gentes y sus culturas o sea nuestros antepasados y antecesores y sus modos de vida, que de alguna manera, aunque transformados, continuamos nosotros.

Celebrar a Martí es recordar que nuestra presencia no es fortuita en esta tierra ni está amenazada por meras coyunturas temporales aunque ciertamente haya vientos de cambio en el mundo. La mejor manera de vivir las transiciones es aferrándose a la fuerza de la tradición como venero de significados, símbolos y usos que pueden servir de hilos conductores especialmente en momentos de confusión, borrascas e inseguridad.

Referencias

Biord, Horacio. 2007. Relevancia etnohistórica de las Visitas Pastorales: el obispo Martí y los aborígenes de la región centro-norte de Venezuela en la segunda mitad del siglo XVIII. En Baltazar E. Porras Cardozo; Ana Hilda Duque; Niria Rosa Suárez y Raquel Morales Soto (eds.): El patrimonio eclesiástico venezolano. Pasado y futuro. 3 vols. Mérida: Fundación Archivo Arquidiocesano de Mérida, Universidad Católica Andrés Bello, Konrad Adenauer Stiftung, tomo 2, pp. [89]-100.

Biord Castillo, Horacio. 2018 a. La Virgen de Naiguatá en el IVIC. En el periódico digital Reporte Católico Laico (http://reportecatolicolaico.com/2018/06/la-virgen-de-naiguata-en-el-ivic/).

Biord Castillo, Horacio. 2018 b. Un taller para acercarse a la Virgen de Naiguatá. En el periódico digital Reporte Católico Laico (http://reportecatolicolaico.com/2018/08/un-taller-para-acercarse-a-la-virgen-de-naiguata/).

Biord Castillo, Horacio. 2018 c. La Coromoto y la Virgen del Valle: celebraciones marianas en Naiguatá en septiembre de 2018 Reporte Católico Laico En el periódico digital Reporte Católico Laico (http://reportecatolicolaico.com/2018/09/la-coromoto-y-la-virgen-del-valle-celebraciones-marianas-en-naiguata-en-septiembre-de-2018/).

Gilij, Felipe Salvador 1965 [1780-1784]. Ensayo de historia americana o sea historia natural, civil y sacra de los reinos y de las provincias españolas de Tierra Firme en la América Meridional. 3 vols. [correspondientes a los tres primeros de la edición original de la obra]. Caracas: Academia Nacional de la Historia (Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, Serie Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela, I: 71; II: 72; III: 73).

Laserna Gaitán, Antonio Ignacio. 1993. Tierra, gobierno local y actividad misionera en la comunidad indígena del Oriente venezolano: la Visita a la Provincia de Cumaná de don Luis de Chávez y Mendoza (1783-184). Caracas: Academia Nacional de la Historia (Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, Serie Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela, 219).

Martí, Mariano. 1998 [1771-1784]. Documentos relativos a su visita pastoral de la diócesis de Caracas 1771-1784. 7 vols. Caracas: Academia Nacional de la Historia (Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, Serie Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela, I (Libro personal): 95; II (Libro personal): 96; III (Inventarios): 97; IV (Inventarios): 98; V (Providencias): 99; VI (Compendio): 100; VII (Compendio): 101).

Mestas Pérez, Marielena. La Virgen de Coromoto de Naiguatá. Más de 250 años de devoción. Caracas: Diócesis de La Guaira.

Morón, Guillermo. 1977. El proceso de integración de Venezuela, 1776-1793. Caracas: Academia Nacional de la Historia (Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, serie El Libro Menor, 3).

Pérez Ramírez, César (comp.). 1946. Documentos para la historia colonial de Venezuela. Mensura y descripción de los pueblos de indios situados en las provincias de Nueva Andalucía y Nueva Barcelona realizadas por orden del Rey don Carlos Tercero por el oidor decano de la Real Audiencia de Santo Domingo don Luis de Chávez y Mendoza. 1782-1784. Caracas: Crisol (Publicaciones de la Comisión Preparatoria de la IV Asamblea General del Instituto Panamericano de Geografía e Historia).



* Laboratorio de Etnohistoria y Oralidad. Centro de Antropología. Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas. Dirección electrónica: hbiord@gmail.com

[1] Los datos biográficos de monseñor Martí están tomados de la biografía incluida en el Diccionario de historia de Venezuela de la Fundación Polar y del trabajo de fray Lino Gómez Canedo “Introducción general” a los documentos de la Visita, publicada originalmente en 1969 (Martí 1998 I: [ix]- cxi).

[2] Ver Biord Castillo (2018 a, b, c).

[3] Ese documento permanecía inédito en el archivo Arquidiocesano de Caracas y fue transcrito y publicado por Mestas (2021: [93]-104).

[4] De igual manera, la identificación de los rasgos iconográficos es un elemento importante para afianzar la identidad de esta manifestación religiosa y deslindarla de la homónima de Guanare.

[5] El misionero jesuita Felipe Salvador Gilij (1965 III) documenta en su obra Ensayo de historia americana tales prácticas.