lunes, 16 de agosto de 2021

Bibliografía Africana de Arte, Historia, Lingüística y Música: una aproximación Por: Arturo Álvarez D' Armas

Bibliografía Africana de Arte, Historia, Lingüística y Música: una aproximación

Por: Arturo Álvarez D' Armas


Semper aliquid novi ex África

(Siempre aprendemos algo nuevo de África)

Plinio el Viejo (a.d.C. 23-79)

El nombre de África se lo dan los invasores romanos al actual norte de Túnez, a partir de la destrucción de Cartago, ese topónimo viene del griego  Afri, es decir “sin frío”. Los griegos le llamaron Libia. Al invadir el norte de África los árabes le denominan “el Magreb” que significa “occidente”. Otros “conquistadores” le decían a las nuevas tierras Numidia, a Etiopía “cara quemada” y al sur del Sahara los árabes le llamaban “Bilad al-Sudan”, país de negros. A la llegada de los portugueses en 1444 a las bocas del río Senegal le denominan Guinea. Pero finalmente el nombre de África se le debe a los romanos. Para la mitología, África es representada simbólicamente por el busto de una mujer (aludiendo a las partes aún no descubiertas de dicho territorio), por un elefante, un etíope, un león, un negro con una panoplia y un tigre. 

Heródoto visitó Egipto hacia el 445 (a.C.) y en sus escritos nos narra de “un país más allá del desierto, donde los habitantes son pequeños y negros y donde un gran río infestado de cocodrilos corre de Este a Oeste”. Ese río es el Congo. Cuenta en otro lugar que el faraón Necao II (609-594 a.C.) envió una  expedición de marineros fenicios que, partiendo del mar Rojo, diera la vuelta a África en cuatro años.

Realmente el conocimiento escrito de África comienza con la expansión del Islam en la Edad Media. Los musulmanes transforman la palabra Afri, en Afriqiya para designar con ella todos los territorios africanos conocidos entonces, a excepción de Egipto. En el siglo VIII los cronistas árabes citan el nombre de Ghana, el país del oro; conocen el trayecto que siguen las caravanas de esclavos negros a través del Sahara. Hacia el año 922 El Masudi de Bagdad, viajero y geógrafo, describe, por haberla visitado, la costa oriental del África hasta la actual Mozambique. Sin embargo, es a finales del siglo XV y comienzos del XVI para que el nombre de África empiece a designar a todo el continente africano.

Durante mucho tiempo la historia de África ha sido olvidada o poco conocida en Venezuela.

En los últimos años es cuando se abre una pequeña brecha sobre todo en el estudio del arte africano en las personas de Miguel James (Trayectoria del Arte Africano), James Edward Scott (quien dirigió el único Centro de Estudios Africanos que hay en nuestro país, adscrito a la Biblioteca Nacional) y Angelina Pollak-Eltz (Exposición Etnográfica del Congo. El Arte Congolés). En el campo de la historia africana contamos solamente con el estudio publicado por Alberto Navas y Ramón Suárez, África Occidental Negra. La Colonización y la Formación de Clases Sociales. Jesús Chucho García, La Diáspora de los Kongos en las Américas y los Caribes. 

Esta breve bibliografía pretende ayudar a los investigadores, estudiantes, profesores y profanos en la materia. 


1.- África. Barcelona: Editorial Noguer, 1977. 211 p. (Enciclopedia del Mundo Moderno. 10).

2.- Aguirre Beltrán, Gonzalo. La población negra de México. Estudio Etnohistórico. México: Fondo de Cultura Económica, 1972. 373 p. (Tierra Firme). 

3.- África. Selección de Armando Entralgo. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1979. 6 vols. Contenido: Vol. 1 y 2, África Económica: Vol. 3. África Sociedad; Vol. 4, África Religión: Vol. 5 y 6. África Política.

4.- Almazán, David. Las artes fuera de Europa. Zaragoza. Mira Editores, 2012.

5.- Almazán, David y Revilla, Alfonso. Siete esculturas frente al David de Miguel Ángel. Zaragoza: Fundación CAI-ASC, 2013.

6.- Álvarez D´ Armas, Arturo. Apuntes para la historia de África: desde la antigüedad hasta la trata negrera. Caracas: Inédito. 

7.- Aranzadi, Isabela. Instrumentos musicales de las etnias de Guinea Ecuatorial. Madrid: Apadena, 2009. 

8.- Arte Africano. Caracas: U.C.V., Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Extensión Cultural, 1967. 8 p. (Publicaciones Arquitectura. Cuaderno, 2).

9.- Arte Africano en Colecciones Venezolanas, 15-29 de Febrero de 1976. Caracas: Biblioteca Nacional, 1976. 80 p. Contiene textos de: Virginia Betancourt, Miguel Acosta Saignes, Dardo Cúneo. James Edward Scott.

10.- Arte del África Negra. Barcelona: Ediciones Polígrafa, 1976. 102 p.

11.- Balandier. Georges. África Ambigua. Buenos Aires: Sur, 1964. 247p.

12.- Bargna, Iván. Arte africano. Madrid: Libsa, 2000.

13.- Benítez, José A. África: Biografía del Colonialismo. La Habana: 1964.

14.- Bertaux, Pierre. África. Desde la Prehistoria hasta los estados actuales. Madrid: Siglo Veintiuno, 1974. 359 p. (Historia Universal Siglo XXI, 32).

15.- Contreras, Jesús. Introducción al Estudio de Africa. México: U.N.A.M., Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, 1974. 110 p.

16.- Coquery-Vdrovitch. C. África Negra de 1800 a Nuestros Días. Por C. Coquery-Vidrovitch y H. Moniot. Barcelona: Editorial Labor, 1976. 416 p.

17.- DAVIDSON, Basil. La Historia Empezó en África. Barcelona: Ediciones Garriga, 1963. 284 P.

18.- Davidson, Basil. Reinos Africanos. Amsterdam: Time-Life International, 1971.

19.- Delafosse. Maurice. Los Negros. Barcelona-Buenos Aires: Editorial Labor, 1931. 97 p.

20.- Dumont, René. El África negra ha empezado mal. Barcelona: Editorial Seix Barral, 1966. 315 p. 

21.- Einstein, Carl. La escultura negra y otros escritos.

Barcelona: Gustavo Gili, 2002.

22.- Entralgo González, Armando. África. La Habana: Editorial Pueblo y Educación, 1974. 226 p. (Cuadernos H  /  África). 

23.- Esculturas africanas. Arte escultórico africano, Profesor Leonard Kahan. Caracas: Arte Contacto Galería de Arte, 1976. s. p. Catálogo. 

24.- Fagg. William. El Arte del África Central. Esculturas y Máscaras. Milano: Editorial Hermes, Unesco: 1967. 24 p. Contiene 32 láminas.

25.- Fagg, William. El Arte del África Occidental, Esculturas y Máscaras. Milano: Editorial Hermes, Unesco: 1967. 24 p. Contiene 32 láminas.

26.- Figueiredo. Napoleao. Arte Africana. Belem: Museo Paraense Emilio Goeldi, s.a. 

27.- García, Jesús. África en Venezuela. Pieza de Indias. Caracas: Cuadernos Lagoven, Departamento de Relaciones Públicas de Lagoven, S. A., 1990. 108 p. 

28.- García, Jesús Chucho. La Diáspora de los Kongos en las Américas y los Caribes. Caracas: CONAC, Fundación Afroamérica, Fundación APICUM, UNESCO, 1995. 248 p. 

29.- Gillon, Werner. Breve historia del arte africano. Madrid: Alianza Forma, 1989.

30.- Guanche, Jesús. Arte en África Subsahariana. La Habana: Centro de Documentación del Consejo Nacional de Cultura, 1975.

31.- História de Angola. Publicada inicialmente em Argel, em Julio de 1965. Pala Centro de Estudos Angolanos.Grupo de Trabalho História e Etnologia. Porto /Portugal/ Edicoes Afrontamento, s. a. 179 p. 

32.- Holy, Ladislav. La Plástica Africana. Regiones Oriental y Meridional. Praga: Fondo de Cultura Económica, 1967.74 p. Contiene 152 ilus.                                                  

33.- Huera, Carmen. Como reconocer el arte negroafricano. Barcelona: Edunsa, 1996. 

34.- Iniesta, Ferran. Kuma. Historia del África negra. 

Barcelona: Bellaterra, 1998. Biblioteca de Estudios Africanos.              

35.- Jaffe, Hosea. Del Tribalismo al Socialismo. México: Siglo XXI Editores, 1976. 

389 p.

36.- James, Miguel. Trayectoria del Arte Africano. Caracas: Biblioteca Nacional, Centro de Estudios de Fuentes Culturales. Sección Africana, Afroamérica y Afrovenezolana, 1976. 5 p.

37.- Julien, André. Historia de África. Buenos Aires: Eudeba, 1963.

38.- Kapuscinski, Ryszard. Ébano. Barcelona: Anagrama, 2005.  

39.- Kerchache, Jacques; Jean-Louis, Paudrat; Lucien, Stephan. Arte africano. Summa Artis XLIII. 

Madrid: Espasa Calpe, 1999. 

40.- Ki-Zerbo, Joseph. Historia de África Negra. Madrid: Alianza Editorial, 1980. 2 vols. Contiene: Vol. 1. De los orígenes al siglo XIX; Vol. 2, Del siglo XIX a la época actual.

41.- Kultermann, Udo. Nuevos Caminos de la Arquitectura Africana. Barcelona: Editorial Blume, 1969. 127 p.

42.- Laude, Jean. Las Artes del África Negra. Barcelona: Editorial Labor, 1968. 282 p. (Nueva Colección Labor, 70).

43.- Leiris, Michel. África negra: la creación plástica. 

Madrid: Aguilar, 1967. 

44.- León, Argeliers. Introducción al Estudio del Arte Africano. La Habana: Editorial Arte y Literatura, 1980. 178 p. Contiene 82 ilus.

45.- Leuzinger, Elsy. África. Barcelona: Editorial Praxis, 1961.

46.- Lopes Cardoso, Carlos. Fechaduras de madeira, com cavilhas, em Angola (Sinteseactualizada de seu conhecimento). Coimbra /Portugal/ Universidade de Coimbea, Instituto de Antropologia, 1981. Pp. 287-334. Contribuicoes para o Estudo da Antropologia Portuguesa. Volume X – Fasciculo 6. 

47.- Los Dioses Como Los Vemos, 8 de Noviembre al 8 de Diciembre de 1977. Museo de Ciencias. Caracas, Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, Centro de Estudios e Investigaciones: 1977. 91 p. Contiene textos de: Leopold Sedar Senghor, Carlos Andrés Pérez, Virginia Betancourt, Juan Liscano, James Edward Scott, Horacio Jorge Becco y José Marcial Ramos Guédez.

48.- Meyer, Laure (2001). África negra; máscaras, esculturas, joyas. Italia: Lisma, 2001. 

49.- Milheiros, Mario. Notas de Etnografia Angolana. Segunda edicao. Luanda: Instituto de INvestigacao Cientifica de Angola, 1967. 324 p. 

50.- Museu Afro Brasileiro. Textos de Reitor Luiz Fernando Macedo Costa, Professora Yéda Pessoa de Castro. Salvador, Bahía: Univerdidade Federal da Bahía, 1983. 41 p. 

51.- Navas, Alberto. África Occidental Negra, la Colonización y la Formación de Clases Sociales. Por Alberto Navas y Ramón Suárez. Caracas: Julio de 1977. 13 p.

52.- Ocampo, Estela. El fetiche en el museo. Madrid: Alianza, 2012.

53.- Oliver, Roland y Fage, J. D. . Breve Historia de África. Madrid: Alianza Editorial, 1971. 306 p.

54.- Ortiz, Fernando. Glosario de Afronegrismos. Segunda edición. Prólogo a la segunda edición, C. Dr. Sergio Valdés Bernal. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1991. 502 p. 

55.- Ortiz, Fernando. La africanía de la música folklórica de Cuba. Segunda edición. La Habana – Santa Clara: Editora Universitaria / Universidad Central de Las Villas, 1965. 489 p. 

56.- Ortiz Romero, Eduardo. África: Pasado y Presente. Segunda Edición. Santiago de Chile: Empresa Editora Nacional Quimantú Limitada, 1972. 108 p. (Serie Análisis. Colección Camino Abierto, 6).

57.- Palermo, Miguel Angel. Arte Popular Africano. Por Miguel Angel Palermo y Ana María Dupey. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, 1977. 86 P.

58.- Paulme, Denise. Las Civilizaciones Africanas. Buenos Aires: EUDEBA, 1965.

118 p.

59.- Paulme. Denise. Las Esculturas del África Negra. México: Fondo de Cultura Económica, 1974. 17l p. (Breviarios, 165).

60.- Pollak-Eltz, Angelina. Exposición Etnográfica del Congo. El Arte Congolés. Caracas: Instituto de Cultura y Bellas Artes, Museo de Ciencias Naturales de Caracas, 1967. 15 p.

61.- Presencia Africana Afroamericana. En conmemoración del Año Bicentenario del Natalicio de Simón Bolívar. Museo de Ciencias Plaza Morelos. Caracas: Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, 1983. Catálogo.

62.- Redinha, José. A Habitacao Tradicional Angolana. Aspectos da sua Evolucao. /Loanda/: Edicao do Cita (Fundo de Turismo e Publicidade, 1973. 53 p.

63.- Revilla, Alfonso. Estudios plásticos en arte africano. Huesca: Pirineo, 2012.

64.- Sellier, Marie. África, pequeño Chaka. Zaragoza: Edelvives, 2010. 

65.- Suret, Jean. África Negra: Geografía, Civilización Histórica. La Habana: Editora Política, 1963. 221 p.

66.- Sutton, Félix. África. Barcelona: Editorial Timun Más, 1976. 63 p.

67.- Theile. Albert. El Arte en África: el Alma de un Continente. Madrid: Ed. Daimon, 1964.

68.- Vauthrin, Jak. Magia en tierra y el imperio de Mali. Málaga: FISA, 2006. 


69.-Vela, María Elena. África, Botín del Hombre Blanco. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, 1972. 127 p. (Biblioteca Fundamenta del Hombre Moderno, 74).


70.- Willett, Frank. Arte africano. Barcelona: Destino, 2000.


71.- Zabalo, Xabier S. J. Art negre. Kinshasa: Centre de Recherches Pédagogiques, 1984. 26 p.   


Fotografía de Arturo Álvarez D´ Armas. 14-10-2015.

Arte africano en Venezuela Por: Arturo Álvarez D´ Armas

 Arte africano en Venezuela

Por: Arturo Álvarez D´ Armas

La presencia del arte africano en Venezuela tiene su  historia, cuando el 7 de mayo de 1954, bajo la dictadura militar del General Marcos Pérez Jiménez, es inaugurada en el Museo de Ciencias Naturales la colección africana donada por el Rey Leopoldo de Bélgica. La misma se encuentra constituida por esculturas en madera y artesanía provenientes del Congo Belga, hoy República Democrática del Congo.

Sería necesario que pasaran trece años hasta que, en noviembre de 1967 bajo la dirección de la africanista Angelina Pollak-Eltz, se realizara una selección de la donación del Rey Leopoldo en el Museo de Ciencias Naturales (M.C.N.) titulada “EXPOSICIÓN ETNOGRÁFICA DEL CONGO”. 

Ese mismo año la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela publica el boletín Cuaderno, N° 2, dedicado al Arte Africano.

A principio de la década del 70 llega a nuestro país, proveniente de los Estados Unidos, un apasionado estudioso de África y la diáspora africana en América, es el Dr. James Edward Scott. Como funcionario del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional es encargado de la Sección de Estudios Africanos y Afroamericanos del Centro de Estudios de Fuentes Culturales. Bajo su dirección y organización es el responsable directo de las tres grandes exposiciones africanas de los años 70 y 80 del siglo XX. El 15 de febrero de 1976 se presenta en el M.C.N. la muestra “Arte Africano en colecciones venezolanas”, donde se reveló la importancia del arte negro para los coleccionistas venezolanos. 

El 26 de septiembre de ese año la Galería Arte Contacto presenta, procedente de los Estados Unidos la exposición “ESCULTURAS AFRICANAS”. 

El 8 de noviembre de 1977 los presidentes de Venezuela y Senegal, Carlos Andrés Pérez y Leopoldo Senghor, inauguran la exposición “LOS DIOSES COMO LOS VEMOS”, de grata recordación en el ambiente cultural venezolano. En conmemoración del Bicentenario de Simón Bolívar, el doctor Scott organiza con obras de su colección y algunas de la colección de Bélgica la sala permanente “PRESENCIA AFRICANA Y AFROAMERICANA”, estas dos actividades son en el M.C.N.

El 29 de julio de 1990 los amantes e investigadores de África al sur del Sahara se dieron cita en ese templo de la cultura nacional –M.C.N.- para deleitarse con la “EXPOSICIÓN ETNOGRÁFICA DE ÁFRICA SUBSAHARIANA”, perteneciente a la Casa de África de La Habana. Esta institución cubana se especializa en investigar y divulgar la historia de las culturas africanas. La muestra itinerante, que por primera vez sale de Cuba, contiene una representación artística de 26 naciones como Namibia, Etiopía, Zaire, República Popular del Congo, Benín, Angola y Nigeria entre otras. Allí tuvimos la brillante oportunidad de conversar con la Licenciada Claudia Mola, directora de la mencionada institución, quien informó que ese organismo es fundado el 6 de enero de 1986, con el fin de dar a conocer al mundo el patrimonio cultural africano. En ese centro se investiga los temas étnicos de los países pertenecientes a su colección, el museo cuenta entre sus fondos con la valiosa Colección Afrocubana del maestro Don Fernando Ortiz y la Colección Africana del Comandante Fidel Castro Ruz.


Verdaderamente ha sido un placer habernos reencontrado a través de esta exposición con nuestras raíces, las cuales son hoy estudiadas bajo distintas ópticas y con mucha seriedad académica por una nueva generación de jóvenes como Jesús “Chucho” García, Juan Carlos Báez, José Marcial Ramos Guédez, Jorge Guerrero Veloz, Diógenes Díaz y los desaparecidos compañeros Juan de Dios Martínez, Jesús Blanco Sojo, José Tomás Ponce Longa  y Antonio Acosta Márquez.

Fotografía: Arturo Álvarez D´ Armas. 

14-10.2015.

domingo, 8 de agosto de 2021

" FUEGO PLURAL ", DE JOAQUIN PAEZ DIAZ **Alberto Hernández**

Crónicas del Olvido



 *“FUEGO PLURAL”, DE JOAQUÍN PÁEZ DÍAZ*

**Alberto Hernández**

1.-
Muchas veces y todas las veces fuimos amigos. Muchas veces nos tropezamos y nos vimos y después nos hermanamos. Muchas veces fue en Caracas, en Sabana Grande o en Calabozo, y mucho antes fuera de alguna película donde Joaquín Páez Díaz, quien se hacía llamar en la radio Alberto Galíndez, se despojaba de sus personajes y caminaba, sí, caminaba desde su altura y lo miraba a uno con aquellos grandes ojos que el misterio y su semblanza interior nos regalaban.
Era Joaquín o mi tocayo interpuesto una de las voces más hermosas de la locución venezolana. Una inflexión honda, ronca, grave, de personaje shakesperiano. Era Joaquín actor, periodista y, como dejó dicho Elena Vera, poeta de quien se sabía guardaba un libro que, algunos años antes de morir, nos entregó en la cercanía de su hermano, el también hombre de la radio y la cultura, Rubén Páez, habitante de los llanos de Calabozo, plenos de su fuerza por la vida y la amistad.
“Fuego plural” (Editorial Dialit, C.A, Caracas 1995) fue el primer y único libro de poesía de nuestro autor. Y fue el primero y el último porque fue toda su vida, la impregnada del arte de la creación, del arte de la invención, del arte de vivir bastante próximo a Césare Pavese.

2.-
“POÉTICA

Escribiré el poema en la montaña
Junto al mar
O de pie frente al llano con tormenta o sin ella
Escandiré a mi antojo
Y sólo dejaré que fluya al ritmo
Que hilvana
Que entreteje
Los campos me hablarán sin metagoge
Y sin metáforas bautizaré las cosas
No me preocuparé por acordarme
De nombres como endíadis
Cleuasmo
O entimema
Polípote
O la fea palabra epanortosis
Escribiré el poema de tal modo
Que al leerlo
Se sepa del asombro”

Este fue su comienzo. Con este poema Joaquín Páez se confesó como autor. Y lo dijo con los huesos, con el juicio más claro: el poema desnudo, sin ningún traje que lo deforme.
Y después vinieron otros en los que el lector pudo reconocer al poeta, a ese hombre que guardaba silencio mientras las palabras ajenas, las que ambulaban en alguna reunión eran acogidas por una opinión en la que la realidad o la filosofía cabalgaban el momento. Joaquín leía las miradas. Se retiraba un rato del recinto y regresaba con alguna alusión que cabe perfectamente en este texto:

“VIGILIA

En este lado de la cama/ recibo los recuerdos/ Afuera la radio vocifera/ prodigios comerciales// A mi costado un soplo/ un peso imaginado// Todo en levedad// Aquí se me revela/ el gran misterio/ lo inconcluso// Este lado de la cama/ es lo único tibio”.

Y entonces miraba hacia el patio de la casa de Marcola Hernández y se ajustaba el cuello mientras José Antonio Silva lo contrariaba o le ofrecía apoyo con una carcajada. O una sonrisa. O un sonar de manos para celebrar la ocurrencia, el poema no dicho, el guardado en el futuro libro.

Uno de los textos más solitarios que me ha tocado leer lo escribió Joaquín. Y digo solitario porque siento que quien lo escribió lo hizo con la intención de hacernos sentir su soledad, su alejamiento. Un poema redondo, de tiempo ligado con la sombra, con una despedida. Un poema vigoroso. Un poema bellamente sufrido:

“EN MI JARDÍN

Sobre la grava
mis pasos dibujan la vereda

Los aromas se fueron con la brisa

Un pequeño cadáver emplumado
tropieza con mi mano en su caída

El oído revienta en bulla de silencio

Miro hacia allá
estatuas de reptación
patas levantadas
pasos en eterno impulso
vuelos renunciados
cópulas fallidas

La luz se duerme
en el follaje quieto
 
Y en medio de la piedra
sólo mis pasos

Sólo mis pasos”

3.-
Plural es el acento de estos poemas. Plural el fuego con que Joaquín los escribió. Desde su yo más íntimo, ese que el poeta español Ángel González definió como “un personaje de ficción (…) un personaje ficticio (…) un personaje creado”, el poeta de este libro estuvo al lado de Rimbaud: se creaba en el otro, como agazapado. Así lo escribió:

“YO EL OTRO

Yo el otro
El que no tiene rostro
El que espera en la sombra

El amado

El que estrena el perfume
el poblador de sueños
el necesario el anónimo

Yo el otro

Príncipe de palacios a la renta
anudo la corbata
y salgo de soslayo”.

Desde ese yo que se trasmuta, que se esconde y se asoma, que es uno y también muchos, que no tiene nombre, que se desnuda frente a quien lo nombra, quien traza estos versos, afirma:

“Me despojo// Alcanzo el peso justo/ Lo perenne// Descompongo el fonema que me nombra/ y permito que el tiempo lo traslade// Me hago permeable a la otredad// Me multiplico”.  

Se trata de una poética de la intimidad, de compartir la respiración, de estar con quien no está, con quien podría leerlo y permanecerlo vivo. Se hace muchos. El poema habla, no calla. Permite ser quien viva.

4.-
El tiempo. Las horas. El ahora, el instante. El texto amplía sus pulmones con sustento público. En los pasos que sigue dando el hombre, el que se agarra de las paredes y habla. El que se asume soledad en algún callejón. El que siente el calor de quien lo mira. De quien no lo mira. De quien no lo pronuncia.
El tiempo cotidiano. El de todos los días, el que se cuelga de la piel y allí renace y fenece. El de la hora en un texto. El tiempo doméstico que permite pensar, recordar o leer el pequeño universo.

“EN CASA

Hoy es domingo a secas// El día seis del mes nueve/ de este noventa y dos// El Papel se hace voz con mi lectura/ Amado cumplió noventa/ Serían los cien de Graciliano Ramos// En orden será almuerzo/ luego siesta/ seguida de un paseo/ con la hermenéutica/ que seguirá en merienda/ y más lectura// Una cena frugal// Comenzará a anunciarse el lunes siete/ con el primer bostezo”.

Y pasado el día de sol, el de la rutina, el del verso en la punta de la lengua, el de andar por las calles de Caracas, sentado en el Gran Café o atajando fantasmas en Sabana Grande mientras el Ávila se hace invisible. Entonces el poema en la penumbra de cualquier hora, aparece:

“SOMBRA

La sombra/ en tanto que paréntesis de luz/ incuba la palabra/ concebida en fervores de sol// Sombra diurna/ de calle/ de sabana o camino// Incitas con tibia caricia/ y esperas/ con tu pobre nombre a cuestas”.

El libro continúa su vida. Vuelto a abrir, comienza una nueva aventura. Inicia la pluralidad de su calor. El sol, los signos, las palabras. El poema.






Nota de Duelo: Don Emilio Sapia Nufrio