miércoles, 30 de noviembre de 2022

EL CRISTO DEL CALVARIO. DE LEYENDA A TRADICION Y DE LA TRADICION A LA HISTORIA. Gisela Pastori de Núñez

 

XVI ENCUENTRO DE CRONISTAS E HISTORIADORES DE VENEZUELA EN CALABOZO.


EL CRISTO DEL CALVARIO. DE LEYENDA A TRADICION Y DE LA TRADICION A LA HISTORIA.

Gisela Pastori de Núñez

Para decirlo con palabras del historiador aragüeño Lucas Guillermo Castillo Lara, La ciudad Procera de La Victoria, llena de heroísmo por los cuatro costados, ha tenido siempre a flor de labios la hazaña guerrera para contar su historia y con frecuencia nos dejamos arrastrar por ese llamear heroico y nos olvidamos de lo que constituye también su viva esencia; y por eso en esta oportunidad nos ocuparemos de escribir para el conocimiento de las actuales y futuras generaciones el origen y la trayectoria de un hecho ocurrido en su barrio más antiguo con el convencimiento de que no se trata de escudriñar por el mero ejercicio de investigación histórica ni por el deseo de contar cosas viejas a manera de entretenimiento, sino más bien una forma de saber de dónde venimos, para comprender lo que somos, y por ende, a donde vamos”. (1)

Ese hecho al que nos referiremos, podría decirse recordando al poeta apureño Elías Rodríguez Argüello, uno de los tantos impulsores de la tradición Aragüeña “El baile de la Llora” publicada  para los victorianos en su obra “ARAHWA”, parecida ésta más bien a una historia novelada con personajes forjados en sus sueños, donde afirma “que si le ponemos alas a las ideas podrían  concretarse al escribirlas; pero si la leyenda es espíritu, el folklore es alma,  y  si  la historia es la materialización del ser social, un pueblo que no haya creado sus leyendas, y que no busque la fuente de su folklor, es un pueblo que no se conoce a sí  mismo y es difícil que alguna vez pueda tener historia”. (2) Digamos entonces con él: Ustedes amigos lectores que son autores y actores a la vez, idealicemos ese escenario donde dejaremos las señales de nuestro paso por esa leyenda convertida en tradición por las generaciones sucesivas que con la ayuda del tiempo formará parte de la historia del Barrio de Jesús.

Una de esas señales las encontramos en una carta dirigida a “Un Victoriano del Ayer” por otro coterráneo más reciente, el añorado por quienes le conocimos Leopoldo Silva, donde se reflejan lo recuerdos de su pueblo que escuchó contar a sus mayores para referirse a una calle “que nace a las faldas del Calvario, casi en la capilla que une el cordón umbilical de las escalinatas por donde baja el Cristo (cuando quiere) todos los años a mediados de septiembre con vaivenes de velero en altamar.  Dicha calle por donde pasea el Cristo del Calvario es La Candelaria, que trazada a cordel nos lleva hasta la Iglesia Matriz, donde una vez los cargadores quisieron llevar la procesión, y según cuenta la tradición, a pesar de que esas puertas son de doble tamaño que las de la Capilla del Calvario, por más que lo intentaron no lo lograron. Regresaron entonces a su sede habitual y entró perfectamente. Desde entonces no volvieron a intentarlo. Ese andar a la inversa, ese regresar en el tiempo, nos llena de melancolías, pero nos remoza hasta convencernos de que tantas cosas gratas no pueden perderse y de que algo nos queda de las simples verdades que sencillamente encierran esos recuerdos que se niegan a morir”. (3)

Las remembranzas  de estos 3 tres aragüeños de tanta trascendencia unidas a las de muchos más nos animan a resumir y a expresar  sus comentarios sobre la existencia  de una leyenda que es ya casi una tradición y  esperamos forme parte algún día de la historia pequeña de La Victoria;  cual es la devoción a la imagen de un Cristo crucificado  rescatado de la tierra de cultivo por  José Hilario Urbina, un campesino creyente de la grandeza  del  poder de Dios, cuyos dones milagrosos fueron compartidos con sus familiares y con los  vecinos de  una comunidad cada día más populosa, el barrio  más  antiguo de “Aragua Arriba” como se llamó en sus inicios esa parte del valle aragüeño,  y el cerro donde fue encontrado “Cerro Alto”   donde según consta en los archivos revisados, sus pobladores desde los primeros tiempos,   tuvieron la posibilidad de haber sido muy bien adoctrinados y educados.

Fue así como la noticia de sus milagros se fue extendiendo poco a poco entre la gente y sin proponérselo expresamente nació el culto a una imagen, al decir de sus devotos muy milagrosa, y con el transcurrir del tiempo el Cristo encontrado se convirtió en una leyenda que paso a paso va en camino de transformarse en tradición;  y como la mejor manera de que sea el pueblo quien decida su destino transcribiré varios testimonios orales recogidos entre sus seguidores en fechas diferentes no sin antes informar que hace 150 años se conformó una Sociedad Benéfica con su nombre constituida por personas dispuestas a colaborar bajo los términos impuestos por sus reglamentos con el fin de auxiliar a los vecinos de esa comunidad, grupo que todavía subsiste del cual habrá que hablar en otra oportunidad. A continuación, van los testimonios recogidos a lo largo de esta investigación para lo cual entrevisté solo personas residentes en los alrededores de la Capilla del Calvario.  Existe la  información de  que uno de los representantes de esa Sociedad Benéfica se ocupa de facilitarle a quienes  desean conocer la historia del Cristo en el Calvario o la de la construcción de la capilla que le venera y que como incansable vigilante domina uno de los cerros del Noroeste de La Victoria, la cual anexaré a las fuentes consultadas aunque tiene errores y algunos datos que no se ajustan a la realidad de los hechos.

TESTIMONIOS ORALES. INFORMANTES:

Carmen Villanueva. 25-6-1990. “Antes la procesión bajaba por las escalinatas y salía a las 3pm, recorría la calle de Jesús (ahora Guzmán Blanco), y después de cruzar en la esquina de don Elías López, entre las 6 o las 7pm subía de nuevo por las escalinatas (porque era más fácil que hacerlo por el cerro). Ahora baja y sube por la carretera que abrieron y el regreso es más temprano. Eso fue hasta el año 1966 porque en este momento la Capilla está casi en ruinas. A la misa venía gente del campo cercano, de la Colonia Tovar y de Caracas, a veces un día antes porque el 13 por la noche había retreta con música venezolana y terminaba con el Alma Llanera”.

María Requena de Rivas. “Cómo era la fiesta: El 14 de septiembre era un día especial pues había dos misas una a primera hora oficiada por el párroco de la Matriz para que los niños que habían sido preparados en dicha iglesia hicieran la Primera Comunión y la otra a las 9 am para el resto de los feligreses a cargo de varios Curas de otras partes. Cuando ella tenía 14 años en 1935, las Retretas eran hasta altas horas de la noche amenizadas por los músicos victorianos Hermanos Belisario (quienes a costa de Gonzalo Gómez tocaban las Retretas  los viernes y domingos en la Plaza Ribas). Otras atracciones eran hacer volar hacia el Oeste de la ciudad los globos o bombas de papel de vivos colores que más de una vez flotaban hasta llegar a San Mateo; y lo que más deleitaba a niños y adultos era esperar a las dulceras que venían desde San Mateo y de otros lugares aledaños con sus faldas largas de colores, blusas (cotas) blancas adornadas en el cuello y mangas con encajes o tiras bordadas, delantal y pañuelo blanco en la cabeza y alpargatas bordadas o chinelas, y sus azafates (elaborados por los mismos carpinteros que fabricaban las urnas de sus muertos) repletos de cucuruchos de maní, pavos, (hechos con la misma masa de las catalinas), aliados (pateganao), conserva de coco blancas y marrones, melcochas, bocadillos de guayaba, pan de horno, cortados o almidoncitos, polvorosas, besos y suspiros. Desde 1940 en adelante se vendieron las cotufas y chicha artesanal. Pero después de la desaparición física del fiel guardián de la Capilla el querido por todos, Don Román Martínez, la fiesta comenzó a decaer.

Ana T. Jiménez de Pastori: Año 2000. Ella (mi madre), escuchó decir que en una época el Padre Lazo vivía al lado izquierdo de la Capilla y la gente del barrio El Calvario la llamaba “la casa del Cura” y hubo otro cura protector del Cristo, Santiago Florencio Machado, quien  fue el creador de la base donde se apoya  la imagen del Cristo  sobre  la mesa de la Procesión  que  recorre las calles en hombros de sus fieles cargadores y de la aureola  que lo rodea, y   dijo también que la trayectoria en una época era de la Capilla al centro de la ciudad y luego hasta la iglesia Matriz y que por la calle Candelaria regresaba de nuevo a su Capilla que subía  por “Los ecuatorianos” y al llegar arriba cruzaba a la izquierda hasta volver a subir;  pero no por las escalinatas (que eran la representación del Rosario al  Santísimo con sus Misterios Gozosos y Dolorosos, sus ave Marías y sus Padre Nuestros), sino por el cerro, menos riesgoso para ellos. 

Rosa Torrealba. 26-6-990.  “Ha vivido sus 62 años en la esquina de la calle Libertador vecina a la Capilla. Según ella la fiesta se hacía en su tiempo con la colaboración de los vecinos del Barrio; y los gastos para adornar la esquina cercana a su casa, los músicos para anunciar la festividad y el camión para pasearlos por toda la ciudad estaban a cargo del dueño de La Calera, un victoriano acaudalado de apellido Urdaneta Maya (una familia dueña de la antigua hacienda La Mora). Y el 14 de agosto sonaban las campanas de la Capilla a las 6 de la mañana, a las 12 del mediodía y a las 6 de tarde,  y durante todo el mes viajaba al barrio la gente de los sitios vecinos a la ciudad a traer el pago de sus promesas al Cristo que quedaban bajo la custodia de los miembros de la Sociedad de Jesús en El Calvario. Hay una lista de milagros del Cristo que hay que sentarse a escucharlos porque son muchos y debo decir que todos sus devotos  describen y relatan los de su propia cosecha y algunos que ya son parte de la tradición; y por tanto conocidos por todo el Barrio de Jesús y de El Calvario. Y para finalizar expondré los datos que logré recolectar no sin antes decirle a los lectores que  todavía hay dudas al respecto que es necesario aclarar sobre esta tradición victoriana, que si no la cuidamos entre todos,  corre el riesgo de debilitarse y desaparecer .

Información recogida por mi persona en el año de 1988. El 10 de julio de 1786 Don Luis Tomás de Torres. Victoriano y vecino de este lugar se dirige a Monseñor Viana con la finalidad de suplicarle el permiso para construir una capilla en honor del Cristo del Calvario en el lugar donde fue efectivamente edificada con dinero de su propio peculio. En dicha carta   se detallaban efectivamente las características de la citada capilla. En esa época estaba culminando el proceso de elevar al Pueblo de Indios de La Victoria a la categoría de Villa, y es probable que sus habitantes estuviesen empeñados en la tarea de embellecer al pueblito para cuando llegase ese momento. El Cura de La Victoria, Monseñor Viana, concede el permiso, y el Gobernador Gabriel José Aramburú autoriza la construcción. Hay dudas con respecto a la fecha en la cual fue inaugurada pues Landaeta Rosales afirma que fue en 1825, fecha en la que por cierto se dice que Simón Bolívar la visitó, y según otros testimonios en 1824 le fueron agregadas las dos naves laterales. Llama la atención que Humboldt en la  relación  de su paso por La Victoria no mencionara la Capilla que dominaba desde lejos la ciudad y nos hace pensar que fue construida en una fecha posterior a la indicada. Lo que si sabemos con precisión es que en 1676 se erige allí una Cofradía y que a los 75 años de su fundación el pueblo llamado Nuestra Señora de la Victoria rivaliza con otras ciudades españolas más antiguas y que en ese momento todavía pertenecía a la Catedral de Caracas.  Se sabe también que en 1686 Juan Díaz Vargas Machuca en nombre de Diego de Baños y Sotomayor confirma la erección de la Iglesia Parroquial del pueblo de La Victoria. (y dejó de pertenecer a Caracas) y consta que ya para ese tiempo había llegado a la ciudad el Padre Juan de Heredia y Aguiar, un sacerdote sumamente preparado que se convirtió en un verdadero protector de los indios victorianos y se ocupó de culturizar a su población.

Lo demás es historia reciente. El 28 de julio de 1960 la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación decretó que todas las iglesias, templos, capillas y ermitas que  hubiesen sido construidas antes de 1830 fuesen consideradas monumentos históricos nacionales, pero la poca voluntad  de la mayoría de los gobernantes por mejorar lugares de interés turístico que ayuden al desarrollo de la ciudad en general contribuyó con el deterioro de la hermosa capilla y con ello al debilitamiento de una  tradición que alimenta el espíritu de los victorianos, católicos o no, hasta que por iniciativa del Cronista de la Ciudad (Germán Fleitas Núñez) desde su rol de Alcalde gestionó su reconstrucción ante el Obispo de la Diócesis de Aragua Feliciano González primero, y Monseñor Henríquez Andueza después; y con la colaboración efectiva del Gobernador de Aragua (Carlos Tablante)  para ese momento fue aprobada dicha gestión. Así, el 4 de septiembre de 1992 los victorianos tuvimos de nuevo la oportunidad de celebrar y de seguir celebrando en una renovada Capilla que un labrador encontrara en la tierra que preparaba para la siembra  la imagen milagrosa de un Cristo crucificado que cambió la vida y el futuro del lugar que comenzó a llamarse desde entonces el Barrio de Jesús.

 

FUENTES CONSULTADAS.

(1)-CASTILLO LARA, Lucas G. - Nuestra Señora de la Victoria-La Alborada Niña de Muchos Sueños- Pg. 9 y 97. CARACAS. 1978.

(2) RODRÍGUEZ ARGUELLO, Elías. - Arahwa. Sobre el Sentimiento Telúrico de un Pueblo.

Pg.20 y 21.. VALENCIA- VENEZUELA.1970.

(3) Silva, Leopoldo (Polito). Aragua su Prosa en el Tiempo. Carta a un Victoriano del Ayer

Pg. 273.ASAMBLEA  LEGISLATIVA DEL ESTADO ARAGUA. 1971.

Gisela Pastori de Núñez. Maracay-Octubre. 2022.

 

 

EL ESTADO Y LA CULTURA (Notas para un debate permanente), Rubén Páez Díaz

 

EL ESTADO Y LA CULTURA

(Notas para un debate permanente)

Rubén Páez  Díaz

                El hombre, desde el primer momento de su accionar en la faz de la tierra, ha manifestado su interés y angustia existencial a través de la pintura -ejemplo lo constituyen las pinturas rupestres- de la música, la danza, y cuando desarrolla la escritura, a través de la poesía y la narrativa, convirtiéndose estas manifestaciones en condición inmanente e indisoluble de su naturaleza. Sus luchas a lo largo del tiempo han sido por la afirmación y defensa de ese derecho inalienable.

            El desarrollo organizativo de la sociedad hasta llegar a la estructura de los estados modernos, y el crecimiento y extensión de ella, ha conducido a que delineen normas generales para la organización, estímulo, desarrollo y defensa de esas manifestaciones culturales,  a la larga convertidas en definidoras del perfil histórico e identificador de los pueblos.

            En el caso que nos ocupa, y atendiendo a la brevedad del espacio de que disponemos para esta nota en la Revista, nos vamos a referir, por una parte, a la normativa constitucional del país, tomando como referencia las constituciones de 1961 y 1999 en el tratamiento del tema de la cultura y cuales han sido los avances en ese sentido, y por la otra cómo ha sido el comportamiento del Estado a través de sus diferentes gobiernos ante la ejecución y realización material de los principios consagrados en esa normativa.

            La Constitución Nacional (CN) de 1961 fue muy escueta en cuanto a sus normas culturales, apenas si en el Capítulo IV de los Derechos Sociales, artículo 83, establece que: “El Estado fomentará la cultura en sus diversas manifestaciones y velará por la protección y conservación de la obras, objetos y monumentos de valor histórico o artístico que se encuentren en el país, y procurará que ellos sirvan al fomento de la educación”.

            En la Constitución Nacional (CN) de 1999 el Constituyente destina los artículos 98, 99 y 100 al tratamiento del tema cultural, en tres largas redacciones imposible de reproducir aquí, pero que comienzan con una declaración principista que dice: “La creación cultural es libre”, afirmación que no se duda al entender la inmanencia de ella en la vida del hombre como afirmamos al principio; continúa luego, en los artículos citados con afirmaciones como las que el Estado reconocerá y protegerá, fomentará y garantizará, protegerá y preservará, múltiples actividades de la vida cultural, pero con una redacción distanciada de la técnica legislativa que recomienda la brevedad, y que tratándose de normas constitucionales no debieron invadir el ámbito de las leyes especiales y ordinarias encargadas de reglamentar las normas constitucionales. Comparando los  textos de ambas CN 61 y 99, no hay diferencias entre una y otra si analizamos los verbos que determinan la acción del Estado en esta materia.

            Vayamos ahora a considerar cómo  ha sido el comportamiento del Estado en relación al hecho cultural comparándolo con “el deber ser” señalado en los dos textos constitucionales. A lo largo de la vigencia de la CN 61, en Venezuela se vivió un extraordinario auge de la actividad cultural y a la proliferación de organizaciones privadas dedicadas al fomento de esas actividades, se desarrolló una intensa actividad teatral con la aparición de múltiples salas de teatro, excelentes montajes por parte de los creadores venezolanos, se instituyó y realizó con notable éxito durante muchos años el Festival Internacional de Teatro de Caracas promovido por el grupo Rajatablas del Ateneo de Caracas, se creó la Editorial Monte Ávila, la Editorial Ayacucho encargada de editar lo más significativo del pensamiento sociopolítico del continente, se realizaron importantes y regulares conciertos de la Orquesta Sinfónica Venezuela, de la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas, de la Orquesta Filarmónica Nacional, se creó la agrupación musical Solistas de Venezuela de gran importancia para el Ateneo de Calabozo, y se produjo el singularísimo hecho, por su trascendencia e importancia, de la creación del Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas Infantiles y Juveniles de Venezuela. En el campo de las artes plásticas se crearon numerosos museos que mantenían una constante actividad de exposiciones de artistas nacionales y extranjeros, vale la pena mencionar a manera de ejemplos al Museo de Bellas Artes y al Museo de Arte Contemporáneo de Caracas que se le dio el nombre de su fundadora, la promotora cultural Sofía Imber. Se promovieron las Giras Nacionales de la Presidencia de la República conforme a las cuales un denso sector del pueblo de Venezuela disfrutó y conoció a los más destacados artistas nacionales, bien vale la pena mencionar algunos nombres para apreciar su dimensión: las sopranos Fedora Alemán, Cecilia Núñez y Violeta Alemán, la mezzo soprano Morella Muñoz, Alirio Díaz, Ignacio “Indio” Figueredo, la arpista clásica Cecilia de Majo, Hernán Gamboa y muchos otros más. Se creó el Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes INCIBA, sustituido varios años después por el Consejo Nacional de la Cultura CONAC a través del cual se inició una política de subsidios al sector cultural democratizando los  recursos económicos destinados por el Estado para el sector. Se estimuló la creación de múltiples instituciones privadas orientadas hacia la cultura en donde podemos citar los ateneos que se crearon a lo largo y ancho de Venezuela llegando a afiliar la Federación de Ateneos de Venezuela a más de ochenta miembros, entre otros, el de Calabozo fundado el 16 de abril de 1982. Vale la pena citar como síntesis de todo lo dicho, la aparición de cinco hitos que marcan un antes y un después en el mundo de la música instrumental, vocal, de proyección e investigación, nos referimos al Quinteto Contrapunto en la expresión coral, Un Solo Pueblo,  el grupo Luango y Serenata Guayanesa en proyección e investigación, y El Cuarteto en la recreación de la música venezolana de todos los tiempos y lugares; después de ellos proliferaron en todo el país grupos de esa naturaleza. Muchas otras actividades aparecieron o se desarrollaron en esos años.

            Es importante destacar que muchos de esos programas pudieron convertirse en la base para estructurar una amplia política cultural por parte del Estado, pero que el negativo signo que ha marcado a los diferentes gobiernos que se han sucedido como es el de la falta de continuidad, no lo permitió ni lo ha permitido, por muy buena que hubiera sido la experiencia; ¿el egoísmo pudo ser?, ¿el celo político porque lo hizo el otro? Vicios como esos, que impiden tener una visión de futuro acerca de las políticas del Estado en la materia, este comportamiento ha sido uno de los más grandes errores en que ha incurrido la democracia como ensayo político en el país. La situación se agrava más cuando los factores exógenos que determinan las políticas del Estado, en cualquier actividad, vienen marcados por un signo ideologizante.

            En cuanto a Calabozo se refiere el análisis no lo podemos hacer sino desde la experiencia como promotores culturales desde hace más de 46 años, primero, como integrante de la Junta Directiva de la Casa de la Cultura Francisco Lazo Martí, cuando dependía del Concejo Municipal, y posteriormente, desde hace 40 años, desde el Ateneo de Calabozo. Ambas experiencias sirven para ejemplificar lo que hemos dicho en líneas anteriores. En la Casa de la Cultura Francisco Lazo Martí se venía desarrollando desde 1974 un importante programa de actividades que conformaban la pintura, la música, el ajedrez, la lectura, se impulsó ante el Ministerio de Relaciones Interiores de la República la petición para que la casa natal de Francisco Lazo Martí se declarara Monumento Histórico Nacional, lo cual se logró en 1976, se creó el Salón de Lectura “Efraín Hurtado” (Antecedente del Centro de Documentación del Ateneo de Calabozo que sigue llevando su nombre), y se inició el Concurso de Cuentos Daniel Mendoza y se creó el de poesía Francisco Lazo Martí, ambos de gran proyección nacional. Hasta aquí lo positivo porque en 1980 el gobierno regional ordenó el cierre de las actividades de la Casa de la Cultura, para mudar para allá el Ciclo Básico Rafael Loreto Loreto. Este hecho estimuló la creación del Comité de Defensa de la Casa de la Cultura que continuó algunas actividades, entre otras atender las Giras Nacionales que promovía la Presidencia de la República diseñadas para las capitales de los estados, que por la desidia de sus funcionarios de cultura no las atendieron. Se creó en abril de 1982 el Ateneo de Calabozo y desde esta institución se impulsó la restauración de la Casa Natal de Francisco Lazo Martí, se rescataron los concursos literarios realizados por la Casa de la Cultura, frustrados por las razones antes explicadas, y se convirtieron en Bienal Literaria que alcanzó un total de doce ediciones con gran éxito de participación de narradores y poetas de todo el país y del extranjero, dándole a Calabozo una gran proyección en el mundo de las letras y de la cultura en general. Se impulsó y creó la Escuela de Música Antonio Estévez, la cual, para su materialización, se asimiló al Sistema Nacional de Orquestas infantiles y Juveniles con el mismo nombre, se adscribió a la Cátedra Libre Efraín Hurtado del Ateneo al Grupo de Historia Regional y Local “Efraín Hurtado” de Calabozo recién creado. En fin, conferencias, exposiciones, foros, conciertos de cámara, foros con los candidatos a alcalde en diferentes elecciones para que expusieran sus programas de gobierno, y para terminar, debemos señalar la convocatoria a múltiples sectores de la comunidad a la gran asamblea convocada conjuntamente con el Grupo de Historia Regional y Local “Efraín Hurtado” de Calabozo que dio como producto el documento La Propuesta de Calabozo que comprendía dos aspectos fundamentales para la vida de la ciudad, como eran la creación de la Escuela de Historia y el rescate de la cuenca del río Guárico; esta propuesta fue presentada a la Universidad Rómulo Gallegos y de las dos se logró la primera.

En este tiempo sucedió como con la Casa de la Cultura, se produjeron hechos que desdicen de la obligación del Estado para estimular y promover, como dice la norma constitucional, las actividades culturales, en 2007 se le retiró al Ateneo el subsidio que recibía a través del Ministerio de la Cultura, lo que impidió la convocatoria de la Bienal Literaria y demás actividades culturales, al Grupo de Historia, que se le dio personalidad jurídica a  fin de acceder al subsidio del Ministerio de Cultura, también se le retiró dos años después, con ese subsidio el Grupo comenzó a realizar una importante actividad como es el anual Encuentro de Cronistas e Historiadores de Venezuela en Calabozo, al suspendérsele tuvo que recurrir, conjuntamente al Ateneo, al aporte privado, hasta hoy ha realizado un total de XV Encuentros, este es el XVI, los tres últimos por vía virtual por la pandemia.

Sirvan estas breves notas como estímulo para un debate constructivo y de altura, atendiendo a los valores trascendentes de la cultura.

 

Humedales de la Mesa de Calabozo, Eduardo López Sandoval

 

XVI ENCUENTRO DE CRONISTAS E HISTORIADORES DE VENEZUELA EN CALABOZO 2022

Humedales de la Mesa de Calabozo

Eduardo López Sandoval /

 eduardolopezsandoval@yahoo.es

La RAE nos dice de Sobrevivir: “Durar o seguir existiendo”. Yo le agrego: “después de dar vida a los europeos y europizados por siglos, y antes, a los indios por miles de años después de pasar el Estrecho de Bering”

Antes de entrar en materia nos preguntamos ¿Qué son los humedales y por qué es importante conservarlos, ...que sobrevivan?

Los humedales son los mismos ecosistemas que llamamos ojos de agua, manantiales, aguadas, quebradas, lagunas, esteros, caños o ríos, son áreas que permanecen inundacdas, o con el suelo saturado durante períodos de tiempo. Hay muchos tipos de Humedales en el mundo, todos tienen un elemento en común, la presencia del agua, que es la vida en el planeta.

Los Humedales no sólo son un reservorio, de pájaros, garzas, palmeras, masaguaros y monos y araguatos, más que eso son la vida misma, de allí su importancia.

Las nuevas tecnologías nos permiten observar desde el cielo de los satélites  la progresiva muerte de estos espacios verdes y húmedos; hay una hipótesis que emerge de este trecho desértico de la tierra hecho por los humanos, -desesperada y desesperanzada: ”En la medida que disminuyen los Humedales aumenta la temperatura del Globo”. La sencilla solución es entonces detener la progresiva muerte de los humedales para así detener la subida del termometro del mundo, e incluso, hasta bajar la calentura en la medida que podamos realizar la no tan sencilla por lo apocalítica labor de rescatar los rescatables Humedales que en los últimos años han sido víctimas de serios intentos de ecocidio.

¿Por qué el verbo sobrevivir en el título asociado con la Mesa de Calabozo?

Porque esta Mesa ha sido obsequiada por  Dios con los más variados, hermosos y numerosos Humedales del mundo, pero también un número importante de éstos ha sido asesinado por las maquinas amarillas de orugas de acero, y rojas de la muerte del más frío olvido.

Usamos en esta Ponencia pasajes de la Novela Histórica,  -texto nuestro: Yo, Carchidio, el Doctor Italiano, obra por editar, y que valga la cuña, estará pronto en Amazon.

Enumeramos,  colocados a mediados del siglo XX, tiempos de esta Novela Histórica en los cuales el médico italiano Gerónimo Carchidio y el abogado Luis Reina hacen la gesta exploratoria de visitar estos Humedales bien repartidos por Dios en esta inmensa Mesa, y de hurgar en los textos de la época las escuetas referencias históricas a algunos de éstos.

Uno.- La Aguada Arriba. Cito  textual a la Novela Histórica en comento: “Carl Sachs se refiere de seguidas a la llamada Aguada Grande de la historia, que hoy, en la mitad de este siglo XX,  con bastante simpleza recibe el nombre de Laguada o La Aguada, como si no hubiera otras aguadas en esta Mesa. Recordamos el pasadizo que está en el salón de la casa, donde por mera eventualidad jugábamos la acostumbrada partida de ajedrez de esa ocasión, en el que hay un túnel que es el sitio preferido de juego de mis niñas y sus amiguitas, que está derrumbado en su posible desarrollo, que posiblemente, y he allí nuestra hipótesis, es un pasadizo de escape que usaron en los tiempos de guerra pretéritos propietarios, que era posible que para escapar los llevara a la Aguada Grande...”. Es “La Aguada Arriba, que está al final de la Calle García, a un costado de la Calle Crespo, que se tiene en esta Villa como la fuente de agua de los blancos en tiempos coloniales.

“Dos. La Aguada Abajo, las que de acuerdo con las mismas fuentes de la conseja popular se tiene como la aguada de los indios en épocas en las cuales este pueblo era parte de la Provincia de Caracas, jurisdicción de ultramar de España. (...)

Tres. Un poco más arriba de la corriente del río Guárico está el hermoso manantial que los lugareños llaman Pozo Azul, alrededor del cual hay una barriada en formación que ya los vecinos empiezan a darle el mismo nombre, Barrio Pozo Azul.

“Cuatro. Más al Este de Pozo Azul, en la Sabana Los Placeres, está el manantial de mis más caros recuerdos, porque allí conocí a la mujer de mi vida, Clemencia Díaz, que se tiene como  la fuente de agua de los individuos de piel morena en otros tiempos, que después, hace un par de años, en 1945, se instaló este tanque de agua que vemos hoy,  que alimenta de agua potable a toda la población.

(Vale este paréntesis por el verbo sobrevivir del Manantial Los Placeres, que ya ni el nombre recordamos. Cuentan que en la década del 30 del siglo pasado, Gómez en las postrimerías de su larga Dictadura, se sucedio una gran sequía en esta Mesa que unió dos veranos, cerca de 20 meses sin una gota de agua de las nubes, verano que ceñudo apunto a la inexistencia del poblado y sus misiones, aunque usted no lo crea, los aljibes se secaron todos, el río Guárico paró su corriente, sólo quedaron pozos inútiles por lo putrefactos, el más cercano a los pueblos se llamaba El Zamuro, cerca de Los Ángeles, que en la construcción de la Represa quedó bajo ésta; los ganados vacunos, que formaban la única actividad de producción de la población fueron trasladados a los bosques de galerías del Caño Panzacola y el Guariquito Blanco, únicos Humedales que no se secaron en el rapio de sol general; cuentan que los llaneros, en el plan del río Orituco hicieron un aljibe y sólo a los 6 metros encontraron un poco del vital lìquido, ... ¿y las canoas del Orituco servían para algo en la ausencia del río? Sí. Los llaneros las colmaban de agua para que los bichos y bichitos del monte que en cardumen  venían con la rabia de la muerte en sus fauces, a alargar la vida. En Calabozo la única fuente de agua que sobrevivió -y con ésta el pueblo mismo, fue el Manantial Los Pláceres, en el sitio del mismo nombre, Sabana Los Placeres, en lo que hoy es el Barrio Caja de Agua y Merecurito. Allí formaban fila permanente mientras hubiera luz del sol, ...y agua, todos los calaboceños; donde el ingeniero José Antonio Troconis, profesional recién graduado, quien en el uso de sus saberes se las ingenió para que el mermado manantial Los Placeres riendiera para que Calabozo siguiera haciendo valer su Derecho a Existir Bajo el Sol. Llovió, pero esta realidad hizo que las autoridades tomaran la decisión de construir la caja de agua que inauguraron en el año 1945, que era alimentada por este manantial hasta que ya insuficiente el chorro de Los Placeres para la creciente población fue suplida por una tubería que trajeron de la represa recién construida... Fin del largo paréntesis, seguimos con la relación de Humedales que extraemos de la citada obra, la Novela Histórica Yo, Carchidio, el Doctor Italiano.)

“Cinco. Ojo de agua que está en el Hato San Diego, donde hicieron el primer intento por construir la ciudad de Calabozo, que se llamó Jesús Nazareno de Calabozo en 1795, que está fuera de la ciudad, en la vía hacia El Sombrero, poco antes de llegar al pueblo de Palo Seco.

“Seis y Siete. Las llamadas Lagunas del Ique que  son dos manantiales, uno es el propio Ique y el segundo recibe el femenino nombre de Elsita, aledaños a la iglesia de la Misión de los Ángeles o Misión de Arriba.

“Ocho. Es el tercer manantial que está cercano a la iglesia de la Misión de Arriba, al norte de la iglesia, entre ésta y el río Guárico, sin nombre.

“Nueve. Corrientes del río Guárico más arriba de Pozo Azul, está el manantial que hace la Quebrada de la Cruz del Perdón, que nace en el exacto sitio donde está este ícono cristiano, que le da el nombre al vecindario, Barrio Cruz del Perdón, y  que era en tiempos coloniales el hito que dividía el pueblo de indios de la Misión de Arriba, o Misión de Los Ángeles, de esta Villa de Todos los Santos de Calabozo.

“Diez. Subiendo el río, a poco menos de un kilómetro de la Quebrada de la Cruz del Perdón, nos encontramos con un manantial que los pescadores del río Guárico llaman el Charco Guabinero, que lo usan, además de para los baños de distracción sana de los muchachos todos los días, para el sancocho de las familias los fines de semana y tiempos de Carnaval y Semana Santa, como usan todos los demás manantiales con preferencia los de su cercanía, todas las familias calaboceñas, además, y de allí quizás su nombre, Guabinero, porque lo usan para obtener las carnadas, que es el necesario insumo para la pesca mayor que realizan en el cercano río Guárico.

“Hacemos de nuevo uso del texto DE LOS LLANOS, del Médico alemán que visitó a estas tierras el siglo pasado, quien esta vez nos alecciona acerca del uso de distracción sana que tienen estos manantiales para los calaboceños todos y para los visitantes en los tiempos en que halagan estas tierras con sus presencias.

“En la página 115 de la obra citada, nos dice de la Quebrada de Marchena en la Misión de de la Santísima Trinidada de Marchena:

“Los calaboceños saben apreciar debidamente las ventajas de este sitio. En los meses cálidos y secos del verano, se montan a caballo por la tarde o por la mañana en buena compañía; se llega en menos de una hora a la aldea; se amarra a los animales cerca de una de las grietas, y se pasa largo rato en el baño, para entonces regresar refrescado. Muchas de las familias ricas de Calabozo hasta tienen casas de campo en la aldea Misión de Abajo, donde pasan en el goce imperturbable de los baños los cálidos meses de sequía.”

“Once. En el sur franco de esta ciudad, cerca de la Misión de la Trinidad, se encuentra un tercer manantial cercano a la iglesia que también está rodeada por tres manantiales, tal la Misión de los Ángeles, que es el manantial La Cabecera.

“Doce y Trece. Los sitios escogidos por los Misioneros, guiados por los indios y por  Dios en 1723, para construir tanto la Misión de los Ángeles como la Misión de la Trinidad, estaban rodeados de tres ojos de agua cada uno, en la Misión de Abajo, además del recién señalado Manantial La Cabecera en sus cercanías, estaban los señalados más arriba, visitados por el sabio Humboldt y el padre Cortés de Madariaga; se conocen como El Tinajón y El Chorrote, uno de los cuales es considerado termal. De esta condición termal nos dice Ramón Páez, el hijo del que fuera Presidente de Venezuela en ocasiones varias, en el año de 1842 en que visita estos Llanos en compañía de su padre, que: “Algunas de aquellas fuentes son termales, pero no tan cálidas que impidan tomar en ellas un refrescante baño, habiendo una vez observado que, de dos arroyos que juntos corrían, uno era frío y otro cálido. Las tierras que bañan los ríos Orinoco y Amazonas parece como si fueran particularmente propicias al desarrollo de esta noble especie de palmera y así Linneo, entusiasmado por tan espléndida familia, las titula los "príncipes del reino vegetal””.

“Ramón Páez cuando escribe “esta noble especie de palmera”, se refiere a los morichales, cuando menciona a Linneo, había escrito en párrafo anterior: “…ofrecen así todas las condiciones propicias para el moriche”.

“Catorce. Además de los manantiales que forman lo que en estos Llanos llaman ojos de agua, están las lagunas, que seguro tienen un manantial en lo más interno de su formación, como la Laguna del Vicario, que hace este número catorce de esta numeración; para la agregación de ésta a estas notas el doctor Luis Reina trajo el texto Historia de la revolución de República de Colombia en la América Meridional de  José Manuel Restrepo, que cuando habla de las actividades previas a la Batalla de Calabozo, del 12 de febrero de 1818, leímos: "…el general español hizo también un reconocimiento hasta la laguna nombrada el Vicario, por la parte de abajo, a la cabeza de algunos húsares y de su estado mayor.”

“El texto Biblioteca de historia nacional, Volumen 100, Página 291, abunda en este sentido de las acciones de los realistas previas a la Batalla de Calabozo de 1818, así: “Morillo, que había observado desde la torre de la iglesia todos los movimientos de su contrario, salió entonces con el Estado Mayor a practicar un reconocimiento y avanzó hasta la laguna del Vicario”.

“Esta es una de las lagunas que están registradas en el saber de las gentes de Calabozo como los lugares que el científico, revelado por el barón Alexander von Humboldt de esta Mesa de Calabozo para el mundo, don Carlos del Pozo, seleccionó para instalar los pararrayos, que exceptuaron a esta ciudad, desde la Colonia, de ser alcanzada por los desastrosos -por letales- efectos de los rayos eléctricos de los días de lluvia con tormentas. En este espacio surgió un marcado disenso entre los dos Doctores que platicaban sobre un tema que no estaba ni cercano a sus especialidades médicas y jurídicas, uno de los contertulios mantuvo que el científico Del Pozo instaló los pararrayos por influencia de la sabiduría de Humboldt, y el otro Doctor mantuvo que el científico cumanés, don Carlos del Pozo, fue quien inventó dichos aparatos, como es creído por las gentes más estudiadas de esta otrora capital del estado Guárico.

“Quince. La Laguna de Las Flores, que está en la vía que va hacia la población de El Sombrero. Nos quedó una enorme  duda por resolver a este par de investigadores aficionados acerca de tan particular nombre, ¿por qué Las Flores? La curiosidad sólo quedó en hipótesis; los llaneros son sobrados machistas, siempre colocan nombres masculinos a los sitios, que hacen directa alusión al macho y excluyen a la hembra, es así que hay un lugar que se llama Paso del Caballo y no Paso de la Yegua, la Laguna del Perro y nunca la Laguna de la Perra. Las Flores, si se refiere a mujeres con ese apellido, es una cuestión bien particular, como lo es que en la ciudad una de las calles era denominada en otros tiempos Calle de Las Piñas, para hacer alusión a las damas de apellido Piña que vivían en esta vía.

“La hipótesis es: en estos sitios vivieron unas muy destacadas damas con esos apellidos, Flores y Piña, para que tuvieran trascendencia sobre los nombres de los machos que se imponen por lo general, hipótesis que quedó sin comprobarse con una exhaustiva investigación. También esta Laguna de Las Flores fue un lugar de aguas naturales escogido por el científico Del Pozo para instalar uno de sus pararrayos.

(...)

“Dieciséis. Es la Laguna del Perro que se encuentra en la vía hacia Paso de Orituco. Es una de las fuentes de agua que forman lagunas donde el científico llanero venido de Cumaná, Carlos del Pozo, instaló uno los pararrayos sugeridos por Humboldt o inventados por él mismo.

“Diecisiete. Aguada de la Vega Españolera, este manantial fue otro de los sitios seleccionados por Del Pozo para instalar uno de sus pararrayos, estaba en la llamada Vega Españolera, que está en el propio casco de la ciudad, al borde de la Mesa, en las calle Crespo al final, en el oeste de la Villa.

“Además de los tres últimos sitios nombrados, la Laguna de las Flores, Laguna del Perro y Aguada de la Vega Españolera, que se tienen como lugares donde Del Pozo apostó los pararrayos, instaló uno en la Laguna del Vicario y otro en la propia Iglesia Catedral, donde colocaban barricas de agua en el suelo al final de los cables del aparato eléctrico; este par último no se numera, el de la de la Laguna  del Vicario, porque ya se numeró, y el segundo, el de la Catedral,  tampoco se numera porque no es un manantial natural, que son los que se cuentan en este aparte.

“Dieciocho. Otra laguna que se cuenta dentro de las bellezas naturales que nos obsequió Dios para la realización feliz de la vida de todos los llaneros que hubieran tenido la dicha de nacer aquí o de los viajeros que se hubieran encontrado esta Mesa de Calabozo en su camino, es la Laguna del Tapiz, que se tiene como el lugar donde el poeta Francisco Lazo Martí escribió la primera versión de su Silva Criolla.

“Diecinueve. Es la célebre por la Guerra de Independencia Laguna de Los Patos. Este fue uno de los pocos ojos de agua de esta Mesa de Calabozo que este par de amigos no visitó, muy a nuestro pesar, porque todos los que la conocían nos comentaban al unísono que este ojo de agua era el más hermoso de todos los visitados, y el más extenso, que por la belleza de todos los visitados era bastante decir para que nos quedáramos con las frustradas ganas de conocerlo,  pero sí leímos que en estos espacios se escenificó una batalla en la guerra que dio como resultado la independencia de este país de España, que tuvo lugar el 20 de mayo de 1818. En esto de las batallas sí la bibliografía en este país sobra, leímos el texto Documentos para la historia de la vida pública del Libertador, que en su página  572 nos dice: “Mayo 20.- Batalla en la "Laguna de los Patos " junto á Calabozo, perdida por el General Cedeño contra Moráles, á consecuencia de una insubordinación del Coronel Aramcudi “ (Sic. En otros textos se dice coronel Aramendi).

“Veinte. Aguada del Rosario, está en la vía hacia El Sombrero, después de la población de Palo Seco, poco antes de llegar al desvío de los viajeros que vienen de El Sombrero y que van para Palenque o El Calvario, este es otro de los pocos ojos de agua no visitados por este par de investigadores aficionados. En el saber de la gente de Calabozo se tiene a este manantial como frontera, que el sabio Humboldt haciendo de Geógrafo marcó como límite en el naciente, en el triángulo hipotético que hace esta Mesa de Calabozo, siendo los otros dos lados de esta formación los ríos Guárico y Orituco. La frontera poniente la marcó Humboldt, de acuerdo con la conseja del calaboceño, en el Paso de Veritas, paso de río que es uno de los principales accesos de la ciudad de los viajeros que vienen del sur.

“Veintiuno. Morichal de Guaitoito, que está en el área cercana al río Guárico denominada con el mismo nombre, Guaitoito. El nombre Guaitoito, que recibe el espacio un tanto más amplio donde se encuentra este morichal fue razón para que realizáramos una interesante discusión, esta vez con la presencia del historiador Jesús Loreto Loreto, -el mismo que citamos repetidas veces, de libro que gentil nos obsequió Lugares y Gentes de mi pueblo, que es insumo fundamental del presente libro-, quien comentó que este nombre, Guaitoito, posiblemente se lo habían dado a esta área porque estas fueron tierras de vega, o de labor para la siembra, concedidas al mismo Fundador a quien lo habían dotado de las tierras para su hato, a las que llamó Guaitoco, y le dio a éstas, por ser una posesión mucho más pequeña, por supuesto, que las tierras para el hato de ganado, el diminutivo del mismo nombre, Guaitoito. Se informó además que el apellido de este Fundador es posible que fuera Ramírez. Se aclaró que Guaitoco es la palabra de los indios de la zona con la que en su lengua identificaban al árbol que en castellano llamamos ceiba.

“Este fue otro de los aspectos que se escriben en estas notas como cuestiones que deben ser corroboradas por una investigación histórica profesional en los tiempos mediatos por venir.

“Veintidós. Es el manantial que está en la casa de don Luis Viso Hurtado, respetado ciudadano de esta Villa, fallecido en la década pasada, ubicada en el suroeste de la ciudad,  en cuyos terrenos se halla la aguada que denominan El Curro, al parecer por el apodo de un hombre que vivió en estos terrenos. De esta Aguada El Curro nos dice Loreto Loreto, en la misma página 22, donde ha hecho la alusión a la Aguada Arriba y la Aguada Abajo como las principales fuentes de agua de la ciudad, lo que sigue: “Seguían en importancia las vegas de don Julio Rodríguez Silva; y de don Luis Viso Hurtado en cuyos terrenos se encontraba otra aguada que denominaban “El Curro”; apodo de un señor Rodríguez anterior propietario…”

“Nos confesamos que esta lista no está concluida por completo, cuando terminamos ésta algunos de los Doctores a los que se la dimos para que le hicieran observaciones nos señalaron diferentes reparos, como por ejemplo, que en la Sabana del Tapiz, al Este de la ciudad, donde se encuentra la Laguna del Tapiz referida, en estas sabanas también se ubican la Laguna Clara y la Laguna de las Pipas.

“Además, entre la Misión de Arriba y esta ciudad está un ojo de agua cercano al referido Charco Guabinero, que se llama Laguna de Coco de Mono. Como se ve esta es una lista de manantiales de la Mesa de Calabozo incompleta.

“Otra vez. Queda para los calaboceños enamorados de su tierra ubicar, conocer para querer y conservar estas bellezas naturales que les obsequió Dios. La lista con estos últimos tres manantiales referidos hace Veinticinco, invitamos a quienes lean estas líneas a completar estas notas: para conocer los restantes manantiales, que es forzoso requerimiento para quererlos y conservarlos, repito.

“Terminada la parcial lista de ojos de agua, manantiales y de lagunas, sintetizamos las conversaciones y lecturas referidas a la creencia que indican que Carlos del Pozo inventó el pararrayos, que en número más que suficiente instaló en esta mesa para la protección de la ciudad y tranquilidad feliz de sus habitantes.”

LOS HUMEDALES MUERTOS:

Uno.- Entre paréntesis se han colocado comentarios que intentan contextualizar el contenido del libro de los años cuarenta del siglo pasado con estos tiempos de la tercera década de este siglo de Calentura Global. No todos los Humedales de Calabozo han sobrevido a la acción depredadora del calaboceño; por ejemplo, ya en los tiempos de la novela existía el afamado Puente Toledo, a la distancia la existencia de esta obra civil, un puente, nos dice que hay una corriente de agua, pero cuando buscamos ésta no está, concluimos que la construcción no se hizo para pasar la quebrada, fue para matar esta corriente de vida, a la lápida no le dejaron una inscripción con el nombre del fallecido. Nos cuenta el profesor Rafael Delgado, avezado Buen Padre de Familia de esta Villa, que muy niñó él su padre lo llevó a este lugar y puede recordar a jóvenes adultos que se daban sus chapuzones en este Humedal, este ojo de agua es posible que haya sido formado por un morichal que Castillo Lara refiere en su Derecho a exixtir bajo el sol como El Morichalito.

Dos.- En el libro comentado se dice: “Además, entre la Misión de Arriba y esta ciudad está un ojo de agua cercano al referido Charco Guabinero, que se llama Laguna de Coco de Mono”, este manantial que estaba detrás del Polideportivo ha sido borrado del mapa; cuentan los más avezados que en los años setenta se realizaron en este Humedal piques fangueros, maltratro que dió  como resultado la muerte de esta fuente de vida. Pero también nos cuentan los futbolistas sesentones, que muchachos practicaban este deporte en el Polideportivo, que después de las prácticas todos se echaban su buen clavado en este ojo de agua.

Tres.- Laguna del Perro. En el sector que aún se llama así, El Perro, existió una hermosa laguna que en la construcción de la carretera que va de Calabozo a Paso del Caballo se le atravesó al poco ingenioso Ingeniero que la proyectaba, y la tapió con asfalto. Hoy en las imagenes que toman los satelites en verano, en los más seco de la sabana, en las orillas de la carretera asesina, se destaca el verdor de este Humedal que parece gritar por su vida que también es la nuestra.

Cuatro.- Laguna Merecurito. Sin historia, sólo sabemos por información de una anciana, que pudo disfrutar muchacha de su sombra, del lugar donde estaba el árbol de merecurito que le dio nombre a la laguna y luego al Barrio.

LOS HUMEDALES POR FALLECER, ¿o por salvar?:

Uno.- El llamado Manantial Los Placeres, que suplió del líquido vital agua a la ciudad desde la construcción de la caja de agua en 1945; hasta que el ya cristalino chorro no fue  suficiente para la crecida población, es que en el año 1965-66 le conectaron una tubería desde la propia Represa. Una veintena de años. Pero ya por miles de años Dios nos había obsequiado su fuerza vital través de sus límpidas aguas. El calaboceño le pagó con una tapia que hoy podemos observar en un patio vacío en el Barrio Merecurito, en los terrenos del extinto INOS.

Dos y tres.- Las Lagunas del Ique. Privatizadas. Como si se pudiera vender al mejor postor un bien público, como una calle, una plaza, o un río, las corruptas autoridades municipales vendieron estos hermosos humedales. Informa la gente que tras las infranqueables paredes han hecho serios intentos por tapiarlas. Desde la fisgona mirada satelital podemos ver que aún sobreviven... ¿hacemos algo por ellas, o no?

Cuatro.- Humedal sin nombre. Es cuando el olvido tiene el rojo color de la muerte. Detrás del abandonado Hotel El Castillo está este Humedal. En esta instalaciones han instalado un lavado de autos, los que lavan sus carros en este precario negocio tienen el dudoso honor de lavar sus carros con las aguas más potables por lo límpida y cristalinas de estos contornos.

 

Zona de los archivos adjuntos

 

EL SESQUICENTENARIO, Román Martínez Galindo

 

EL SESQUICENTENARIO

Román Martínez Galindo

La Sociedad Benéfica de Jesús en el Calvario de La Victoria aquí en el Estado Aragua. Es no solo una institución, sino que es la Institución más antigua de las fundadas en esta ciudad. Nuestra ciudad de La Victoria. Acerca de su fundación podemos afirmar que es un hecho humanístico, de fe cristiana y de solidaridad entre hombres de buena voluntad, animados por la recomendación del Evangelio de Cristo, predicado a todas las gentes, como fue la exhortación del mismo Mesías durante su paso como hombre por este nuestro planeta. Donde como Dios Todopoderoso y Creador del Universo Infinito, había sido enviado, encarnando el misterio más misericordioso y prodigioso de cuantos hayamos podido haber conocido, y que nunca más podrá repetirse, dentro del mismo significado y dentro de la misma grandiosidad... y cuya finalidad fuera la del propósito expreso de salvarnos. De salvar a toda la humanidad, a todos los hombres hijos de ese Padre que nos ama y que nunca nos abandonó a pesar de nuestro olvido y nuestra fatal equivocación, y de nuestro deplorable error, “el de rebelarnos en su contra”.

Esta Sociedad. Cuyas actas constitutivas están asentadas en sus libros documentales. Cuya evidencia y existencia la estamos comprobando nosotros mismos de manera evidente y explícita. En cuyo local de su propiedad está inscrita en las paredes con frente a la calle, en una placa empotrada en sus muros exteriores, “la fecha de su fundación”, donde podemos leer que fue el 29 de septiembre de 1872. Lo cual nos demuestra y nos comprueba que ha cumplido su sesquicentenario de ininterrumpida y callada labor de fe, de verdadero cristianismo, integrada por espontáneos cristianos laicos, que no han necesitado de ensotanarse, que no rezan mucho como los fariseos a los cuales El Divino Maestro amonestó una vez llamándoles sepulcros blanqueados. Integrada por humildes, pero los más ilustres ciudadanos de la Patria. Esta Sociedad cuyos miembros son hombres inspirados por el entusiasmo y por la fe en las promesas del Evangelio, y ahora también contando con la colaboración de nuestras estimadísimas damas consocias. Todos ellos han mantenido a través de 150 años de olvidos, de saboteos, de chantajes, de quinta columnistas y de algunos Judas... la constancia y la integridad de los primeros mártires cristianos. Constancia y perseverancia que sin lanzas ni espadas ni amenazas nucleares, derribaron imperios, regímenes de terror, injusticias encubiertas por el leguleyismo, ventajismo, errores y equivocaciones que no pudieron dar al traste con esta honorable y venerable obra de unión y solidaridad, que ha pasado a ser una efeméride grandiosa en nombre de la paz que nos dejó y nos dio Cristo. En nombre de sus milagros, en nombre de las bienaventuranzas del sermón de la montaña, en nombre del Evangelio, en el nombre de los aciertos asombrosamente felices de haber creado esta Sociedad Institucional, que iba a perdurar hasta cumplir esta fecha de la celebración de su sesquicentenario. Los 150 años de la fundación de la Sociedad Benéfica de Jesús en el Calvario de La Victoria. La Institución más antigua de La Victoria. Que ya es una página indeleble en la historia y trayectoria de la ciudad.

Y esta es una historia que continúa. Una historia que se sigue escribiendo. Día a día, generación tras generación. Cumplir hoy y celebrar el sesquicentenario de esta Sociedad fundamentalmente representativa es reconocer, como tantas veces lo hemos afirmado, que esta es una obra lograda y sustentada por la fe en Cristo, sostenida por la fuerza de la lealtad fraternal y apuntalada por la solidaridad y la amistad mutua entre sus integrantes.

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No se pueden inventar 150 años de antigüedad. Y... no puede improvisarse la presencia milagrosa del prodigioso Hombre del Guayuco. El Patrón Aparecido... el milagroso Cristo del Calvario. Así que, comenzaremos diciendo: Feliz Sesquicentenario para todos..!

Hoy, 150 años después, podemos afirmar y proclamar a los 4 vientos que estamos en presencia de un altísimo valor patrimonial. La Sociedad Benéfica de Jesús en el Calvario, de La Victoria, Edo. Aragua, constituye un ejemplo y es una lección de civismo para los pueblos, porque estamos presenciando el logro de una hazaña. Esto es una de esas proezas que por su carácter eminentemente cívico, de construcción institucional promovida únicamente por la realidad cotidiana, obedeciendo a lo que es verdaderamente necesario para la convivencia de los buenos vecinos, tiene el significado de representar una imagen consustancial con la naturalidad de lo espontáneo, a través de lo cual se materializan los ideales y las expectativas  más auténticas del hombre como ente eminentemente social.

Las muchas generaciones, desde los fundadores, se han venido sucediendo y en el más puntual de los relevos han sostenido la vigencia inicial de este legado y han continuado actualizando lo que hoy en día es la más antigua institución de La Victoria, y el núcleo humano activo más contemporáneo del Barrio de Jesús en nuestra ciudad. Somos una presencia humana. Somos una presencia cívica. Somos una realidad social. Somos una fuerza determinante. La trayectoria de las diferentes generaciones que se aglutinan en su seno y continúan aquella vieja iniciativa de hace ya 150 años tiene un significado invalorable. Aquí no se han escrito fogosas páginas de la épica guerrerista. La historia de la Sociedad del Cristo es otra. Los héroes de aquí no aparecerán tallados en bronce como esos figurones a caballo que nos esperan en las plazas públicas blandiendo espadas con manos crispadas y semblantes de feroces perdonavidas. Aquí está presente El Cristo del Calvario. El Cristo milagroso. Y el Cristo que se ha manifestado ya tantas veces y nos ha dejado asombrados cuando a través de esta sencilla manera de comunicarse con nosotros, nos ha querido dejar constancia que somos gente suya, que somos sus soldados y  El Mismo ha querido hacerse sentir de esa forma aparentemente común y corriente para que así lo amemos como Él nos amó a nosotros, con la confianza que le podríamos tener a alguien de nuestra propia familia.

Los hombres y mujeres de esta Sociedad son los más autorizados voceros para exigir y señalar a las autoridades competentes y legítimas qué es lo que se debe hacer en estas comunidades, que es lo que deben corregir, y esperamos que las autoridades presten el apoyo y el respaldo a las iniciativas de la gente. Es una obligación del funcionario atender y solucionar los problemas materiales, sociales, económicos, de servicios públicos, de formación ciudadana y de orden institucional en cada comunidad. Somos una fuerza determinante en estas decisiones. Nada ni nadie podrá ostentar un mérito como el de nosotros. No se pueden inventar 150 años de antigüedad. Contamos con un respaldo superior. Nos ayuda con su presencia milagrosa e insustituible: “El Hombre del guayuco”. Nos respalda el Patrón Aparecido... El milagroso Cristo del Calvario.

Pero hay un halo de misterio en las cosas antiguas, en las cosas que nacieron cuando todavía no habían nacido nuestros padres. Y esas cosas conviven con nosotros a sabiendas de que también pasaremos, pasaremos algún día, y ellas... ellas no pasarán. Se quedarán, se quedarán mucho tiempo más. Permanecerán. Permanecerán como los valores inmortales que le servirán de modelo y serán los maestros y los líderes de la formación histórica y libertaria de nuestro pueblo.

3

Por ejemplo: Ese mismo año de 1872, cuando se fundó la hoy sesquicentenaria Sociedad

Benéfica de Jesús en el Calvario, allá en el Barrio de Jesús al norte de La Victoria, se llevó a cabo la ejecución del último condenado a muerte que hubo en Venezuela. Fue el último fusilamiento oficial y público, previo juicio presenciado por nuestro País. El reo que sufrió esa pena fue el general Matías Salazar, presidente del Estado Carabobo y segundo vicepresidente de la República. Quien por desavenencias políticas, opuso armas contra el gobernante de turno. Fue sometido a Consejo de Guerra y condenado a muerte. La mañana de su ejecución, al sacarlo de la capilla en la que el preso pasa la noche anterior al fusilamiento le dice el sacerdote que lo acompañaba, viendo la gran cantidad que había ido a presenciar la ejecución: “ve usted padre... que cuando el muerto es uno, para los demás es una diversión”. El sacerdote le responde disuasivo y conminatorio: “hijo mío, estás preparado para morir?” Y Salazar le dice: “no padre, cómo voy a estar preparado para morir..?! Siempre será demasiado temprano para morir... Siempre será demasiado pronto para morir..!

Si ese mismo año de 1872, cuando el 29 de septiembre aquel grupo de hombres inspirados funda esta sociedad, alguno de ellos en medio de la natural euforia y alegría sintiéndose artífice del hecho transcendente, hubiera exclamado: “ojalá pudiéramos vivir lo suficiente para ver esta sociedad que hoy fundamos cumplir 50, 100 o 150 años...” es bien seguro que algún acompañante le hubiera recordado que no, que morimos demasiado temprano para eso. Que la vida es corta... y que nuestra existencia es en el tiempo menos que un segundo, menos de eso, ante la eternidad.

Por eso es un mérito digno del más alto reconocimiento lo que se ha escrito a lo largo de estos 150 años de historia en nuestra Sociedad. Aquí se ha practicado el verdadero cristianismo: unirse en el nombre del Cristo, ayudarse los unos a los otros, y todo esto sin exigir ningún tipo de prebendas ni pertenecer a jerarquías u organizaciones con poderes o influencias mundanas. No se podrá censurar a uno de estos cristianos de vender el cielo a los que puedan pagar el mayor número de misas y costear la exhibición de los más suntuosos catafalcos en los funerales diaconados. Están a salvo de este argumento blasfemo, pues todos son seglares o laicos animados por la probidad más insospechada y no participarían en los entierros de cruz alta.

La Sociedad del Cristo, al cumplir sus 150 años es hoy en día la Institución más antigua de la ciudad de La Victoria. Es aún más antigua que el frontis del Calvario con las dos torres y las dos naves laterales de pilares y arcos del año 1881. Más antigua que el reloj de la torre de la iglesia del año 1889 (aunque nada de esto es una institución). Es muy anterior a la estatua con la escultura de Eloy Palacios en la Plaza Ribas del año 1892. Y mas que el cuartel, el palacio Campo Elías y que todo lo demás que tenga algún valor transcendente y público en esta ciudad.

Nada importante se improvisa. Cuando el Libertador Simón Bolívar nació, habían pasado ya 7 generaciones de esa familia con su apellido aquí en Venezuela. Desde el primer Bolívar, que se llamó también Simón y había nacido en 1530, hasta el Libertador, que fue el último de ese apellido y de esa familia y murió en 1830, transcurrieron 300 años y 7 generaciones, para que llegara el genio. Para que pudiera haber existido un Libertador, se necesitaron tres siglos completos y la evolución de 7 dinastías, que son el verdadero soporte de raigambre para que un solo hombre hubiera podido llegar a protagonizar la hazaña más grandiosa... después de la de Jesucristo..!